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Desde este espacio los invitamos a pensar, tanto los acontecimientos políticos como las producciones filosóficas y espirituales de nuestro continente y del Mundo Islámico, más allá de los presupuestos ideológicos a partir de los cuales se construye "la realidad" desde los medios masivos de comunicación y de los que se nutren, también, las categorías de análisis de buena parte de la producción académica.

Esperamos sus aportes.


domingo, septiembre 20, 2015

Un verdadero Hayy


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UN VERDADERO HAYY


Cuando el Imam Zainul Abidin (P.) regresaba de la peregrinación, Shebel-lí se apresuró para recibirlo. Cuando se hubieron encontrado el Imam le preguntó:¡"Oh Shebel-lí!; ¿has realizado la peregrinación?

-Sí, hijo del Enviado de Dios! (simbólicamente se llama así a todos los Imames de la descendencia del Profeta Muhammad (B.P). 

-¿Acaso llegaste al Miqat, te despojaste de tus vestimentas cosidas y te purificaste?

-Sí- respondió Shebel-lí.

Cuando estabas allí ¿tenías conciencia de que te estabas quitando las vestimentas del pecado y te estabas poniendo las de la obediencia? 

-No-respondió. 

-¿Al sacarte las mismas tenías la intención de erradicar de tu ser la ostentación, la hipocresía y la duda? 

Su respuesta volvió a ser negativa.

-¿Y mientras te purificabas, tenías la intención de purificarte de tus pecados y tropiezos?

-No.

-Entonces no has pasado por Miqat, no te has despojado de tus vestimentas cosidas ni te has purificado- dijo el Imam. 
-Acaso ¿te has aseado y convertido en Muhrim?

-Sí-dijo Shebel-lí .

-Mientras lo hacías, ¿tenías conciencia de que con la medicina del arrepentimiento sincero se purificaba tu alma?

-No-fue su respuesta.

-Al convertirte en Muhrim, ¿tenías conciencia de que se te estaba prohibiendo todo lo que Dios ha prohibido hacer?

-No- respondió. 

Y en ese mismo instante, ¿tuviste la intención de anular todos aquellos pactos que no estuvieran basados en leyes divinas? 

-Tampoco. 

-Entonces no te has convertido en Muhrim.
-¿Acaso cuando entraste al Miqat, realizaste los dos rak'ats correspondientes y pronunciaste (el dhikr de) Labbaik?

-Sí- respondió Shebel-lí.

-Y cuando entraste allí ¿lo hiciste teniendo la intención y sabiendo que entrarías a la Casa de Dios? 

-No- respondió Shebel-lí. 

-¿Es que acaso mientras realizabas esta oración sabías que te aproximabas a Dios a través del mejor acto y el mayor bien de los siervos? 

Nuevamente la respuesta fue negativa. 

-¿Y al decir Labbaik eras consciente de que estabas realizando un pacto con Dios, que debías sujetarte a él y que no debías contrariarlo (al pacto)? 

-No. 

-Entonces, Shebel-lí, no entraste al Miqat, no realizaste la oración ni dijiste Labbaik. -¿Acaso entraste al Haram, viste la Kaaba y oraste?

-Sí, Imam.

-Cuando entraste allí, ¿tuviste la intención y eras consciente de que no debías hacer gaibat (maledicencia) respecto de tus hermanos musulmanes? 

-No. 

EI Imam volvió a interrogarlo: -Al llegar a la Kaaba, ¿tenías la sola intención de aproximarte a Dios? 

-No. 

-Entonces no has entrado al Haram, ni has visto la Kaaba ni has orado. 
-¿Es que acaso has hecho el Tauaf, has tocado la Kaaba y has trotado entre los montes de Safa y Maruah? 

-Si- fue la respuesta. 

-Mientras trotabas, ¿tenías intención de escapar de Satanás y de tu ego y también de refugiarte en Dios, teniendo en cuenta que Él es el Conocedor de las intimidades de los corazones?

-No.

-Entonces no has hecho el Tauaf, ni has tocado las paredes de la Kaaba ni has trotado.
Prosiguió el Imam: -Shebel-lí, ¿tocaste la piedra negra Y realizaste los dos rak'ats detrás de Maqam Ibrahim (P.)?

-Sí, Imam.-respondió Shebel-lí.

En ese preciso momento el Imam alzo un grito de tristeza, su alma estaba por perecer:
jAy, Ay! ¡Ciertamente que tocar la piedra negra es como darle la mano a Dios, el Altísimo! Por lo tanto, Shebel-li, ten cuidado de no desaprovechar la recompensa de un acto de suma importancia.
Cuando estabas en Maqam Ibrahim, ¿tenías la intención de ser desde ese momento en adelante obediente al Creador? 

-No- respondió. 

-¿Al realizar la oración tras el mencionado sitio eras consciente de que estabas realizando la oración del Profeta Ibrahim y que a través de ella habías vencido a Satanás?

-No. 

-Entonces no tocaste la piedra negra, ni has estado en Maqam Ibrahim, ni has realizado la oración como es debido.
¿Es que por ventura te has dirigido al pozo de Zam-Zam y has bebido de su agua? 

-Sí- respondió Shebel-lí. 

-Mientras la bebías, ¿tenías la intención de obedecer plenamente a Dios y de cerrar tus ojos a la totalidad de los pecados?

-No. 

-Entonces no te has dirigido al pozo ni tampoco has bebido de su agua.
Shebel-lí, ¿has trotado entre los montes de Safa y Maruah? 

-Sí. 

Al efectuarlo, ¿sabías que te encontrabas entre el miedo y la esperanza?

-No. 

-Entonces no has trotado entre ambos montes. 
-¿Acaso viajaste desde la Meca hasta Mina?

-Sí.

-¿Tuviste en el transcurso del viaje la intención de dejar a tus prójimos a salvo (de la maldad) de tu lengua, tu pensamiento y tu mano?

-Realmente, no. 

-Entonces no has viajado a Mina. 
Dime Shebel-lí, ¿estuviste en Arafat, subiste a Yabalur-rahmat (la montaña de la misericordia), conociste Namarat (montaña que se considera. perteneciente a Arafat), y suplicaste tanto en Mil como en Yamarat?

-Si- fue la respuesta.

-Y durante tu estadía en Arafat, ¿conociste verdaderamente a Dios, profundizaste en la sabiduría de las ciencias divinas y descubriste que todo tu ser se halla bajo el Poder del Dios que conoce tu mundo interior y las intimidades de tu corazón?

-No. 

-Al subir a Yabalur rahmat, ¿sabías que Dios es Misericordioso para con cualquier mujer u hombre creyente, y que es El quien los guía y los auxilia?

-No, Imam.- fue la respuesta.

-Cuando estabas en Namarat ¿sabías que hasta que tú mismo no te sometieras a Sus mandatos los consejos que pudieras dar a tu prójimo no causarían efecto alguno?

-No. 

-Y durante tu estancia cerca de Alam y Namarat (señales del Haram que se encuentran ubicadas en la montaña de Namarat), ¿sabías que ambas eran testigos de tus obligatoriedades y que junto a los Ángeles guardianes te estaban protegiendo?

Nuevamente respondió que no. 

-Entonces no has estado en Arafat, ni te has subido a la montaña de la misericordia, tampoco has conocido Namarat ni has hablado con Dios. 
¿Pasaste acaso entre ambos Alam (dos estrechos de los cuales uno está entre Ma'shar y Arafat y el otro entre la Meca y Mina), previo a ello realizaste los dos rak'ats correspondientes, transitaste por Muzdalifah, juntaste las setenta piedritas y pasaste por Ma'sharul Haram?

-Si - respondió Shebel-li. 

-Al realizar la oración, ¿sabías que era un oración de agradecimiento que se efectúa en la noche del 10mo día, que soluciona cualquier problema y que facilita las obras?

 -No.

-Y al pasar entre ambos Alam, ¿cuidaste de no girar tu cuerpo hacia la izquierda o la derecha y tuviste la intención de no desviarte jamás de la religión divina para tenderte a derecha o izquierda, ni siquiera con tu corazón, en tu lengua o cualquier otro de tus órganos? 

-No- volvió a ser la respuesta. 

-Cuando caminabas por Muzdalifah, ¿tenías la intención de alejarte de los pecados y la ignorancia y de acercarte a la sabiduría y la voluntad.

-No. 

-Entonces no has pasado por los Alam, ni has orado ni has caminado por Muzdalifah, ni has juntado las setenta piedritas.
-Al pasar por Ma'sharul Haram, ¿hiciste consciente a tu corazón del lema "devoción y temor a Dios"? 

-No. 

-Entonces no has pasado por Ma'sharul Haram. 
-Y cuando llegaste a Mina, ¿arrojaste las piedras, cortaste tu cabello y sacrificaste o mandaste sacrificar un animal? 

-Si- respondió. 

-¿Hiciste la oración en la mezquita de Jif y al regresar a la Meca hiciste el Tauaf?

-Si- fue la respuesta.

-Y cuando fuiste a Mina y arrojaste las piedras, ¿sabías que tu súplica debía ser oída y respondida?

-No, no lo sabía.

-Y al cortarte el cabello, ¿eras consciente de que deberías permanecer puro de toda maldad e injusticia hacia el prójimo, que te salvarías de tus pecados y que volverías a nacer?

-No- dijo Shebel-lí. 

-¿Sabías que al realizar la oración en la mezquita de Jif no temerías más a nadie y que no debías tener esperanza más que en tu Señor?

-No.

-Y al sacrificar el animal, ¿sabías que estabas degollando tu avaricia y que estabas siguiendo la tradición de Ibrahim (P.), que en el intento por degollar a su hijo Ismail (P.), fruto de su corazón y tranquilidad de su alma, ... y que ha fundado la tradición de ser siervo de Dios y la aproximación a Él para las gentes del futuro?

-No. 

-Dime Shebel-lí a tu regreso a la Meca y en el momento de hacer el Tauaf , ¿sabías que habías vuelto a obedecer a Dios, que te habías aproximado a Él, que eras su amigo y que habías cumplido con tus obligaciones?

-No

-Entonces no llegaste a Mina, no arrojaste las piedras ni cortaste tus cabellos ni sacrificaste un animal, ni oraste, ni hiciste el Tauaf, ni te aproximaste a Dios.
Vuelve a la Meca porque, en realidad, no realizaste la peregrinación
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Shebel-lí, angustiado al descubrir su bajo pensamiento y entender el verdadero Hayy (peregrinación), lloró fuertemente y a partir de aquel día se ocupó de aprender los secretos de la verdadera peregrinación, y al año siguiente concreto su peregrinación basada en el conocimiento y la certeza.



Fuente: Imam Jomeini, “Las leyes prácticas del Islam”. Ediciones Mezquita At Tauhid, Buenos Aires, S/F.