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Desde este espacio los invitamos a pensar, tanto los acontecimientos políticos como las producciones filosóficas y espirituales de nuestro continente y del Mundo Islámico, más allá de los presupuestos ideológicos a partir de los cuales se construye "la realidad" desde los medios masivos de comunicación y de los que se nutren, también, las categorías de análisis de buena parte de la producción académica.

Esperamos sus aportes.


domingo, octubre 03, 2010

La justicia social en el Islam




La justicia social en el Islam: Sayyid Qutb

R. S. Ortega

1. Introduccion

Sayyid Qutub es, probablemente, uno de los intelectuales contemporáneos cuyo pensamiento más se ha estereotipado y descontextualizado. Se le presenta en occidente como el fundador del islamismo, defensor de la Yihad, principal teórico de los grupos terroristas y toda una serie de vínculos relacionados siempre con el extremismo islámico. Se ha ignorado completamente la gran evolución del rico pensamiento de Qutb, así como las circunstancias históricas que le influyeron en el cambio de su pensamiento.

A medida que la situación de Qutb y sus compañeros con el gobierno egipcio entraba en una situación extrema (fueron condenados a muerte), el pensamiento de Qutb se centra, cada vez más, en como vivir en un estado de guerra. Sin embargo, hasta ese momento, el pensamiento de Qutb se centra en otros muchos temas, entre ellos la justicia social, sobre la que escribió la obra que vamos a comentar. “Justicia social en el Islam” es una obra preciosa y entusiasta en la que Qutb trata de presentar un modelo de sociedad islámica moderna, renovada, libre y justa. Es una perfecta presentación de cómo el Islam puede ser la solución a los problemas de la sociedad moderna. Por este motivo, os invito a conocer la otra cara ignorada de Qutb.

Sayyid Qutb, uno de los pensadores más influyentes en el mundo islámico contemporáneo, nació en 1906, en un pueblo al sur de Egipto. Era el mayor de cinco hermanos, tres de los cuales, Muhammad, Amina y Hamida, destacaron también en la defensa de los valores del Islam. Sus padres poseían unas profundas convicciones religiosas que marcarían el proceso educativo de Qutb. Estudió la enseñanza elemental en una escuela religiosa de su pueblo y era capaz, a la edad de 10 años, de recitar el texto coránico de memoria. Tras esta etapa, Qutb ingresó en un centro estatal para cursar sus estudios primarios. Debido a su interés por la enseñanza, estudió magisterio y, posteriormente, derecho. Tras conseguir licenciarse en magisterio, fue admitido en Dar al’Uluum, la universidad de sesgo occidental a la que también había asistido su maestro Hassan alBanna.

En esta primera época fue un prolífico crítico literario cercano a las ideologías de Taha Hussain y al’Aqqad [1], aunque terminaría rechazando, más adelante, toda su obra escrita en esta época. Poco después, comenzó a trabajar para el Ministerio Egipcio, y fue ya en esta época cuando empezó a escribir sobre el Islam como la única forma de alcanzar una sociedad libre de corrupción, tiranía y dominación extranjera. En un intento para que Qutb volviese a una línea más pro-occidental, el Ministerio le envía a Estados Unidos para que realizase un trabajo de investigación. Lejos de cumplirse las intenciones del Gobierno, Qutb fue afianzándose cada vez más durante el viaje en la idea del gran bien que el Islam podría hacer al mundo.

La impresión que tuvo Qutb de la sociedad americana fue claramente negativa. Si bien destacaba sus logros tecnológicos y económicos, puso especial énfasis en señalar los aspectos que consideraba como verdaderas lacras sociales: materialismo, racismo, permisividad sexual, ausencia de valores, egoísmo, soberbia y egocentrismo. Fue, precisamente, durante su estancia en Estados Unidos cuando escribió la obra “Justicia social en el Islam” (1949) [2], regresando a Egipto unos años después. Su línea de pensamiento interesó a los Hermanos Musulmanes, a los que acabó uniéndose al poco tiempo. La hermandad se extendió y popularizó muy rápidamente como una reacción contra la dominación occidental en pro de una vuelta a su autentica tradición islámica.

Durante el golpe de estado de Nasser en 1952, los partidarios de este último se apoyaron en los Hermanos Musulmanes para alcanzar su objetivo. Pronto surgieron, sin embargo, las diferencias entre ambos y Qutb comenzó a alentar al resto de la organización a que se desvinculase del gobierno de Nasser, a quienes consideraba títeres de los británicos. En 1954, el Consejo Revolucionario decretó la disolución de los Hermanos Musulmanes, comenzando una época de persecuciones y ejecuciones. A finales de ese mismo año, siete miembros de la organización fueron condenados a muerte y ahorcados. Qutb fue arrestado y sentenciado a quince años de prisión. Fue en la cárcel cuando Qutb escribió parte de su obra más importante. En 1964, Qutb fue liberado temporalmente, si bien se cree que fue parte de un engaño preparado por el Gobierno.

Nada más salir de la cárcel se publicó un libro suyo que recogía las cartas que había escrito en prisión, las cuales, entre otros temas, denunciaban la yahiliyya y planteaban las líneas para conseguir establecer una sociedad basada en los principios verdaderos del Islam. Pocos meses después de su liberación, Qutb es acusado de subversión, incitación al terrorismo y sedición, amparándose en el análisis que se hizo de ésta última obra publicada. En 1966, Qutb fue condenado a muerte y fue ahorcado ese mismo año. Kepel [3] fue capaz de señalar algo muy interesante de estos acontecimientos: De la muerte de Qutb, de la que tan sólo se escribió brevemente en las páginas interiores de la prensa internacional, fue rápidamente olvidado. Nadie podía imaginar que tal suceso, tan fácilmente relegado a un segundo plano, iba a tornarse tan decisivo para el desarrollo social y político del mundo contemporáneo [4].

2. La justicia social en el islam

Para Qutb, la justicia social se construye sobre una base fundamental: la universalidad y la atemporalidad del Islam. Lo interesante de este enfoque es que, la atemporalidad de este código ético, permite al Islam ser susceptible de adaptar sus aspectos prácticos a cualquier realidad social, época y cultura. Esto es la esencia de lo que Qutb entiende como la universalidad del Islam. A partir de aquí, el autor defiende que es posible volver a crear una sociedad que base todos sus aspectos de vida en el Islam, ya que el Islam nos da los principios por los que debemos guiarnos en todos los campos sociales, políticos y económicos para alcanzar nuestro bienestar[5]. Para el autor, no tiene sentido introducir unas estructuras determinadas, occidentales en este caso, en una sociedad cuya mente, cultura, costumbres y conciencia no han evolucionado en la misma línea que esas estructuras. Qutb pone el ejemplo del obvio fracaso que significaría tratar de introducir medidas islámicas en la sociedad francesa para solucionar determinada carencia. Por ello, Qutb cree que todos los cambios que quieran introducirse en una sociedad determinada deben ser comprendidos y estar adaptados a esa sociedad, pues, de lo contrario, será imposible que se acepten y se integren con éxito. Por este motivo, Qutb cree que los problemas de la sociedad egipcia no pueden solucionarse imponiendo ideas marxistas a una sociedad que no tiene absolutamente nada que ver con esta ideología, ni con los problemas que pretende solucionar, ni con las circunstancias en las que surgieron, ni sus artífices o sus defensores. Por el contrario, Qutb afirma que el Islam puede solucionar todas las dificultades a las que se enfrenta la sociedad egipcia, además de ser una herramienta que será perfectamente asimilada por la población. No hace falta, según el autor, copiar medidas extrañas y extranjeras para solucionar los problemas de su sociedad teniendo una herramienta tan cercana y suya como es el Islam, y que puede, a su vez, dar las mismas o mejores soluciones que las ideologías extranjeras[6].

Partiendo, entonces, de que el Islam puede ser perfectamente la solución a los problemas sociales del mundo musulmán, Qutb nos explica por qué la búsqueda de la justicia social debe ser una prioridad de todos los pueblos. En primer lugar, la búsqueda de la justicia social es un derecho y una responsabilidad del hombre.

Qutb critica que algunos teólogos hayan incitado al conformismo amparándose en la excusa de que Dios lo quiere así y no debemos rebelarnos contra eso, cuando el verdadero motivo de esta actitud por parte de estos teólogos era la manipulación[7]. Qutb nos recuerda que el Corán nos llama a buscar la justicia social para todos y a luchar por defenderla y para que pueda llegar a todos: Dirán: «Éramos oprimidos en la tierra». Dirán: «¿Es que la tierra de Allah no era vasta como para que pudierais emigrar?» (4:97).

Por otra parte, Qutb señala que este conformismo puede deberse a otros dos motivos muy frecuentes: el miedo y el menosprecio. En el primero de los casos, Qutb nos anima a enfrentarnos al miedo que podamos sentir en determinados momentos por las consecuencias de nuestra búsqueda de la justicia social: el miedo sólo nos incapacita y nos paraliza en la lucha por mejorar nosotros mismos y la situación de los más desfavorecidos. En el caso del menosprecio, Qutb nos recuerda que es mezquino lamentarse de la pobreza de uno, así como que no es una excusa para desentenderse de la justicia social. Según el autor, un creyente fuerte y digno siempre encontrará formas de superar los obstáculos que aparezcan en su vida. Qutb vuelve a enfatizar, una vez más, en que no tiene nada de indigno la pobreza, pues sólo Dios da y quita. Nuestra misión es actuar lo mejor posible dentro de las circunstancias en las que nos encontremos.

3. Requisitos para que triunfe la justicia social

Recapitulando, sabemos que Qutb postula por el Islam como una solución completa y perfectamente actual para los problemas sociales de la sociedad egipcia en aquél momento. Sin embargo, Qutb nos advierte de que, aunque tengamos el Islam como la mejor herramienta para alcanzar una buena y justa sociedad, es el individuo quien debe asumir la responsabilidad de buscar y luchar siempre por alcanzar esta justicia social, evitando el conformismo, el miedo o la infravaloración [8]. A partir de aquí, una vez que asumimos nuestra responsabilidad en la búsqueda de la justicia social y que tenemos las herramientas necesarias para establecerla, Qutb nos explica una serie de requisitos que deben darse en la comunidad para que el mantenimiento de la justicia social tenga éxito.

Estas condiciones que deben darse en toda sociedad para que la justicia social pueda sobrevivir son las siguientes: convencimiento, equilibrio, libertad y la identificación de nuestra conciencia con lo correcto.

El convencimiento

Para Qutb, no será posible una justicia social auténtica si los individuos de la comunidad no están sinceramente convencidos de que es necesaria. La necesidad de justicia social debe ser algo exigido por la comunidad y no debe ser algo impuesto pues, de esta forma, la sociedad no se preocuparía por mantenerla y protegerla [9]. Para conseguir que la comunidad se sienta verdaderamente consciente de la necesidad de la justicia social, es necesario “imprimir” esta justicia en la mente de cada individuo, de forma que toda la comunidad se sienta responsable de establecerla y protegerla [10].

— El equilibrio

Según nos explica Qutb, no puede existir justicia social si no hay un equilibrio entre el bienestar individual y el bienestar social. El equilibrio implica para Qutb que ningún derecho individual puede imponerse en detrimento de los derechos de otra persona, es decir, los derechos de cada uno de nosotros acaban cuando invaden los del otro. Por otra parte, si existe un equilibrio entre los derechos de todos los miembros de la comunidad, también debe existir un equilibrio entre los deberes de todos. Este concepto de equilibrio en todos los aspectos de la vida individual y social de cada persona es un tema al que Qutb da una gran importancia, pues considera que es algo que el Islam puede ofrecer y que ni el marxismo ni el cristianismo podían dar a la sociedad.

Según Qutb, el marxismo animaba al individuo a luchar por conseguir el máximo bienestar material posible para cada uno, mientras que el cristianismo reclamaba que el hombre debía olvidar todo lo material para buscar únicamente lo espiritual. Para Qutb, ambas formas de vida son incompletas y antinaturales, ya que debe existir un equilibrio entre las necesidades espirituales y materiales en el hombre para que pueda ser feliz y justo con su naturaleza humana. De esta forma, además de la búsqueda espiritual del individuo, todos debemos tratar de alcanzar un cierto bienestar material y disfrutar de los bienes y las alegrías que Dios ha creado para el hombre en la tierra, pero siempre sin superponer lo material a lo espiritual y viceversa [12].

— La libertad

Qutb es muy claro cuando señala que el establecimiento de la justicia social por parte de una comunidad debe ser siempre libre y consciente, pues sin libertad no hay justicia verdadera, sólo sumisión sin intención [13].

— La identificación de nuestra conciencia con lo correcto

El último requisito para Qutb es que la conciencia de la sociedad se encuentre identificada con valores justos. Si no se da este caso, la justicia que establecerá esta comunidad estará basada en valores y principios perjudiciales e injustos que terminarán corrompiendo cualquier intento de justicia social [14].

4. Los pilares sobre los que se construye la justicia social

Una vez que existe una sociedad concienciada en la necesidad de establecer esta justicia y preparada para implantarla y protegerla, Qutb examina los pilares fundamentales sobre los que se debe construir esta justicia social. El autor distingue tres básicos: la libertad de conciencia, la solidaridad y la igualdad y, por último, la responsabilidad individual y social.

— La libertad de conciencia

Supone, por encima de todo, sentirse libre para actuar buscando el camino correcto, sin sentirnos atados por una ambición obsesiva hacia valores como lo material, lo superficial, el linaje y lo volátil. Para ejemplificar este concepto, Qutb pone como ejemplo una historia sobre el Profeta Muhammad. En un determinado momento, el Profeta se encontraba tratando con miembros ricos y poderosos de la zona a los que estaba intentando convencer para que colaborasen con él. En ese momento, se acercó un mendigo ciego a hablar con el Profeta y éste, molesto porque estaba interrumpiendo sus esfuerzos para convencer a esta élite, le miró frunciendo el ceño. En ese momento descendió una aleya en la que se criticaba la actitud que había tenido el Profeta, quien se arrepintió de inmediato y enmendó su error [15]. Con esta historia Qutb nos señala como el alma del Profeta no era libre en aquél momento, ya que estaba atada a la búsqueda de prestigio, poder y dinero para su causa y, por consiguiente, no fue capaz de actuar con justicia. Por este motivo, tener una conciencia libre nos da la fortaleza necesaria para escapar de aquellas actitudes que nos perjudican a nosotros y a la sociedad: avaricia, cobardía e ignorancia. Una conciencia oprimida, ciega, sumisa u obsesionada por valores superficiales es, para Qutb, un alma enferma [16].

— Solidaridad e igualdad

Para Qutb, no puede existir justicia social sin estos dos valores. Según el autor, recibir es un derecho y dar no es caridad, sino una obligación para todo creyente. La solidaridad es fundamental en la justicia social, ya que preserva la dignidad del individuo y evita que su conciencia se sienta atada por la necesidad, la vergüenza o la desesperación, lo que podría llevarle a actuar de forma incorrecta. Como veremos a continuación, la solidaridad no promueve únicamente la libertad de conciencia, sino que también está en estrecha relación con el siguiente pilar, la responsabilidad social. De esta forma, Qutb considera que, si alguien pasa hambre o necesidad, es responsabilidad de la comunidad enmendarlo.

En cuanto a la igualdad, podemos observar que Qutb hace especial énfasis a las críticas que se hacían acerca de que el Islam no era justo con la situación de la mujer. Qutb nos recuerda que en el Islam todos provenimos de un único origen [17], por lo que todos somos iguales en derechos y responsabilidades. De hecho, mediante un hadith del Profeta, Qutb nos enseña cómo la única diferencia entre dos personas es su piedad [18]. En el caso de la mujer, el Islam se alzó como una respuesta liberadora y una ayuda para la mujer, pues reconocía su protección y su igualdad tanto en condición humana como en derechos, muchos de los cuales no serían alcanzados por las mujeres occidentales hasta siglos después. Según Qutb, la única diferencia que podría existir entre ambos serían las diferencias biológicas, como la fuerza física o en ciertas costumbres y responsabilidades (Qutb especifica más adelante cuáles son éstas).

En el caso en el que una mujer iguale al hombre en alguna de estas tres excepciones, no hay motivo, entonces, por el que deba ser infravalorada en comparación con un hombre con sus mismas capacidades por el único hecho de ser mujer. Respecto a estas diferencias de costumbres o responsabilidades, Qutb nos explica que se refiere a los casos en el Corán en el que aparece una diferenciación entre hombre y mujer: herencia, autoridad y testimonio. En el caso de la herencia, Qutb explica que, con el nacimiento del Islam, se convirtió en obligación del hombre mantener a toda la familia, mientras que el dinero de la mujer era de uso exclusivo para ella.

Por ese motivo, dado que el hombre debía una mayor responsabilidad en gastos, se le entregaba algo más en las herencias, de forma que pudiera hacer frente sin carencias a las necesidades de su familia [19]. Respecto a una posible mayor autoridad del hombre sobre la mujer en el ámbito familiar, Qutb niega contundentemente que sea una cuestión de superioridad y avisa sobre los malentendidos a los que los musulmanes llegan a este respecto. Según Qutb, esta autoridad es exclusiva en asuntos monetarios y en el caso concreto de que, como ha sido frecuente hasta hoy día, la mujer no tuviera estudios y el hombre tuviera un mayor conocimiento de las finanzas, matemáticas y todos los asuntos que requiriesen de una previa educación para manejarlos correctamente[20].

Por último, el caso de las diferencias a la hora de dar testimonio (el de un hombre equivale al de dos mujeres), Qutb lo justifica alegando que la mujer tiende a ser más pasional y sentimental, por lo que podría no ser tan objetiva [21]. A pesar de estos tres matices, Qutb enfatiza en la idea de que no se trata de superioridad en ningún caso, sino de equilibrar las naturalezas humanas, así como nos recuerda que la persona más importante para un musulmán es sin duda nuestra madre, una mujer [22].

Por último, en contraposición con el respeto y el amor que todo creyente debe tener hacia la mujer en el Islam, Qutb denuncia las consecuencias que en occidente ha tenido la supuesta liberación de la mujer. Para ejemplificar esta situación Qutb critica que la incorporación al trabajo de la mujer en occidente se ha hecho, en muchos casos, en detrimento de su respeto y dignidad, pues, a menudo, se la contrataba para aprovechar mano de obra más barata o como reclamo sexual en televisión, cine, agencias o puestos de cara al público, entre otros, en vez de ser contratadas por su capacidad y sus méritos, independientemente de su condición física. Por último, es muy curiosa la crítica que hace Qutb a los hombres occidentales, a los cuales llama perezosos por no ser capaces de trabajar duro para cuidar a sus mujeres [23].

Tras estas argumentaciones, Qutb no quiere cerrar el debate sin recordarnos que todas estas recomendaciones tienen el fin de cuidar a la mujer, si bien en el caso en el que ella desee trabajar voluntariamente, es libre de hacerlo y su deseo debe estar garantizado por el Islam en igualdad de condiciones que el hombre [24].

— La responsabilidad individual y social

Uno de los principio más importantes del Islam es que todo creyente debe tratar de mejorar el mundo, primero mejorándose a sí mismo y, a partir de ahí, mejorando desde lo que nos es más cercano [25]. El círculo más cercano a nosotros por el que debemos preocuparnos es nuestra familia. La familia es fundamental para Qutb, ya que se considera el núcleo básico de la sociedad musulmana y la garantía de una estabilidad para los niños. De hecho, Qutb hace hincapié en que somos como nos crían, de aquí que la familia musulmana adquiera tanta importancia [26]. El deber del musulmán es, por tanto, cuidar a su familia, especialmente en los momentos difíciles, tal como dice el Corán: “Tu Señor ha decretado que no debéis servir sino a Él y que debéis ser buenos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos envejecen en tu casa, no les digas: «¡Uf!» ni les trates con antipatía, sino sé cariñoso con ellos” (17:23).

Por último, una vez que nos hemos esforzado por alcanzar nosotros mismos el bien y hemos ayudado a que también lo alcancen nuestros conocidos más próximos, todo musulmán tiene una obligación para con su comunidad. Esta responsabilidad se centra en cuatro aspectos fundamentales. El primero de ellos es que todo musulmán debe trabajar de forma aplicada y responsable, pues todo trabajo bien hecho repercute en un beneficio para la comunidad. En segundo lugar, debemos ser solidarios y ayudar a todos los miembros de nuestra comunidad pues, como ya hemos mencionado anteriormente, si alguien sufre una necesidad, es responsabilidad de la comunidad ayudarle a salir de ella. En tercer lugar, es obligación para todo creyente evitar las maldades hasta donde lleguen sus capacidades.

Por último, la sociedad tiene la responsabilidad de castigar legal y contundentemente a todos aquellos que atenten contra el bienestar de los demás miembros de la comunidad, salvo en aquellas situaciones en las que la falta se haya hecho por necesidad, como en el caso de robar por hambre. Este último aspecto es muy interesante ya que se considera que, si un individuo no tiene para comer, era responsabilidad de la sociedad ayudarle y si no lo hace y esta persona roba para sobrevivir, la sociedad no puede castigarle por las consecuencias de una situación que era su obligación haber resuelto.

5. Conclusión

Como podemos observar, esta obra es mucho más que un ensayo donde se expresan una serie de teorías sobre una sociedad ideal, es una minuciosa alternativa presentada para mejorar la sociedad contemporánea, un verdadero y completo proyecto. Es muy clara la auténtica convicción del autor en el Islam como una solución infalible para alcanzar una sociedad justa: los argumentos están perfectamente detallados y argumentados siempre sobre las bases más puras del Islam, el Corán y la Sunna, con una vehemencia y un entusiasmo tal que no resulta extraño la gran acogida que tuvo entre la comunidad musulmana: el lector no puede evitar plantearse la posibilidad de que, verdaderamente, es posible que quizás, algún día, podamos alcanzar la justicia social para todos.

Notas

[1] Abbas alAqqad era un famoso escritor egipcio cercano a los círculos intelectuales occidentales.

[2] El planteamiento de este nuevo proyecto de Qutb para que la justicia social del Islam triunfe, será el principal objetivo de estudio del presente trabajo. Para ello se han analizado los primeros capítulos de la obra (hasta la página 119), en las que explica el significado de justicia social, su importancia y necesidad en el mundo contemporáneo y la forma en la que una comunidad puede alcanzarla.

[3] Gilles Kepel es analista del mundo arabo-islámico y conocedor del movimiento de los Hermanos Musulmanes.

[4] Sayyid Qutb, Justicia social en el Islam, Almuzara, 2007, pág. 13 ( introducción a la vida del escritor por José Cepedello Boiso).

[5] Pág. 55-57.

[6] “Volvemos nuestras miradas hacia Europa, América o Rusia con la esperanza de importar de allí las soluciones efectivas para nuestros problemas. (...) Cuando se trata de importar principios dejamos de lado nuestra herencia espiritual, nuestro bagaje intelectual y desdeñamos todas las soluciones a nuestros problemas que nos serían accesibles sin dificultad, como si nuestras circunstancias, nuestra historia y nuestra vida fueran iguales que las de occidente”, pág. 37-38.

[7] Pág.86.

[8] Pág. 80, 82 y 85.

[9] “La completa justicia social no puede ser asegurada, ni garantizada con absoluta eficiencia y permanencia si no se sostiene sobre una interna convicción del espíritu”, pág.75.

[10] “Hay, pues, que imprimirla en las mentes como un deseo de Dios y como una exigencia fruto de la unión y la mutua responsabilidad de la comunidad”, pág. 77.

[11] Pág. 66.

[12] Para ilustrar esta reflexión Qutb presenta un fragmento de la historia de Qarun en el Corán (28:76-82). En ella se narra la avaricia, soberbia y egoísmo del rico Qarun, quien olvidó a Dios cuando alcanzó la fortuna. Su pueblo le animó a no cegarse por la riqueza y a disfrutarla, pero sin olvidar que también era su deber utilizarla para crear el bien. A pesar de los avisos, Qarun no les escuchó y cuando fue destruido por Dios nadie puedo ayudarle.

[13] Pág. 90.

[14] Pág. 82-83.

[15] Corán 93: 5-6 y 8-10.

[16] Pág. 89.

[17] Corán 49:13: “Os hemos creado de un hombre y de una mujer e hicimos de vosotros pueblos y tribus para que pudieseis conoceros unos a otros. Realmente, el más noble de entre vosotros es el más piadoso”.

[18] Pág. 95: “En verdad el más noble de vosotros a los ojos de Dios es el más piadoso”.

[19] Pág. 97.

[20] Ídem 16.

[21] Pág. 98.

[22] Qutb recoge esta afirmación en un hadith de alBujari. También existen otros hadithes que afirman que el Paraíso está a los pies de las madres (Ahmad, Basri y alBaihaqui).

[23] Pág 99-100.

[24] Pág. 101: “El Islam les otorgó siempre el derecho al trabajo y a la educación”.

[25] Pág 104: “En el Islam se comprenden lo siguientes ámbitos: las responsabilidades que existen entre un hombre y su propia persona, entre un hombre y su familia más cercana, entre el individuo y la sociedad, entre una comunidad y las restantes y entre una generación y las que serán sus sucesoras”.

[26] Pág. 106-109.

Fuente: www.webislam.com