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Desde este espacio los invitamos a pensar, tanto los acontecimientos políticos como las producciones filosóficas y espirituales de nuestro continente y del Mundo Islámico, más allá de los presupuestos ideológicos a partir de los cuales se construye "la realidad" desde los medios masivos de comunicación y de los que se nutren, también, las categorías de análisis de buena parte de la producción académica.

Esperamos sus aportes.


sábado, marzo 26, 2011

Mohamed Abed Yabri y la crítica al Salafismo



Mohamed Abed Yabri y la crítica al Salafismo.

Introducción

¿Qué ocurre hoy en el mundo árabe? ¿Cómo debe el mundo occidental establecer su diálogo con él? ¿Existe una renovación hacia lo democrático en el mundo musulmán respetando su propio legado?

El profesor Mohamed Ábed Yabri, en su libro «El legado filosófico Árabe»-texto fundamental para la mejor comprensión de la filosofía musulmana medieval y los estudios andalusies-, antes de acercarse de forma crítica a filósofos como Avicena o el propio Averrores, realiza una interesantísima reflexión sobre la situación del mundo islámico actual desde el plano filosófico, intelectual y político y en concreto sobre el «salafismo», movimiento doctrinal nacido a finales del siglo XIX que es utilizado por el yihadismo para fundamentar sus fines.

La intención del profesor Yabri es la de plantear una serie de postulados para la recuperación de la cultura árabe desde un punto de vista científico, lógico y laico, muy propio de la filosofía de Averroes al que Yabri considera «capaz de compartir con nosotros el presente».

1. Orígenes y objetivos del pensamiento salafista.

Yamal al-Din al Afgani y Muhammad Abduh fueron los principales fundadores y precursores del movimiento salafista en la segunda mitad del siglo XIX. El primero, tras luchar contra los ingleses en Afaganistan, decidió residir en Estambul, de donde posteriormente sería expulsado. En su nueva residencia, El Cairo, fue donde conoció a su mejor discípulo, Muhammad Adbuh, con el que, trás ser expulsados (de nuevo) de la capital egipcia se mudaron a París donde fundaron la Revista al-Urwa al-wutqa que contó con gran influencia en la época y difundió de forma organizada los principios del salafismo que tenía estos principales objetivos: liberar, reformar y unificar el mundo islámico fundamentándose en la recuperación del esplendor pretérito al tiempo que adaptarse a la edad contemporánea y reivindicarse ante la evolución del mundo occidental.

Este movimiento salafista, desde el inicio, contó con dos principales líneas de actuación y metodologías de trabajo. Por un lado, con Yamal al-Din al Afgani, centrados en el aspecto político-religioso para llevar a cabo las aspiraciones de renovación y modernización; y por otro, otros pensadores, y en concreto su discípulo Muhammad 'Abduh, que se inclinaron hacia el pensamiento y la educación más que a la política, predicando un discurso más humanista basado en la libertad humana-contra la doctrina de la predestinación- y la especulación racional por encima del argumento de autoridad. Muhammad 'Abduh también abogó al mismo tiempo por la transformación del sistema educativo islámico para poder llevar a cabo tal transformación.

2. Yabri, crítica a los tres ejes que intentan renovar o hacer progresar el pensamiento musulmán, todos ellos Salafistas.

Hemos citado el argumento de autoridad, que los primeros salafistas abandonaron, principalmente los seguidores de Muhammad 'Abduh. La razón de este abandono fue el alejamiento progresivo y rechazo a «los saberes y de la tradición metodológica y conceptual heredada de la etapa de decadencia» (1) al tiempo de no dejarse vencer por la impronta occidental. Es por ello que el salafismo (que significa predecesores o primeras generaciones) se centra en los orígenes y esplendor del islam primitivo (y verdadero) descartando el periodo decandente que se dió desde el final de la alta edad media.

Asi, en esta dialéctica entre pasado y futuro, el salafismo (religioso, político y filosófico) ha ido evolucionando durante el siglo XX de forma compleja. Sobre esto, el profesor Yabri realiza una lectura basada en tres ejes.

2.1. Primer eje: diálogo entre pasado y futuro.

Hemos hablado del origen y fundamentación del movimiento salafista. El pasado glorioso de civilización musulmana se convierte en elemento inspirador para un nuevo futuro lleno de esplendor: el pasado ejemplante como medio para conseguir un fin.

Sin embargo la exaltación de este pasado es interpretada desde el presente convirtiéndose en una especie de sueño o estado emocional para el salafista de hoy. Aquí es donde Yabri destaca el gran error del salafismo: utilizar esa visión del pasado para constituir el presente y después construir el futuro. La omnipresencia del pasado inspirador se convierte en un estado emocional en el presente que rescata las aspiraciones de grandeza y esplendor y, lo que es peor, lo conflictos ideológicos del pasado creando los adversarios en el momento presente y futuro.

Por lo tanto, la lectura del pasado por parte del salafismo es ahistórica ya que la tradición se repite una y otra vez: el pasado, constantemente reivindicado, se convierte en presente y lo que está por venir en un futuro-pretérico. La razón de esta lectura salafí la expone Yabri de la siguiente manera:

«La lectura del movimiento salafí es fruto de una visión religiosa de la historia que, extendida en el presente y dilatada en lo emotivo, se convierte en testigo de la lucha y el sufrimiento incesantes por demostrar y afirmar la identidad. Y, puesto que la identidad se define por la fe y la doctrina religiosa, el elemento espiritual aparece como el único motor de la historia. Todo lo demás se considera secundario, subordinado a lo espiritual o elemento desfigurador del curso de la historia».

Aqui lo secundario que cita Yabri puede ser el pensamiento auto-crítico, el paso a la democracia, etc.

2.2. Segundo eje: ¿cómo asumir el pasado desde el presente?

Tras lo expuesto en el primer eje, Yabri se pregunta ¿cómo vivir nuestra época? ¿Cómo los musulmanes deben asumir su pasado? Para el pensador, estas dos cuestiones constituyen la principal problemática del pensamiento árabe moderno y contemporáneo.

Si en el primer eje se hacía crítica sobre un postura demasiado radical en el salafismo religioso y político y una lectura errónea del pasado por parte de éste, Yabri ahora coloca al salafismo orientalista (pensamiento liberal y racional) como otro error, pero en este caso, en el lado contrario de la lectura anterior, dentro de esta dialéctica entre diversas posiciones salafies.

El salafismo orientalista se coloca como una línea de la doctrina salafí centrada en el analisis histórico y científico de la historia árabe sin dejarse influenciar en su análisis por elementos ideológicos o religiosos.

Para Yabri, el salafismo orientalista comete el error de interpretar el pasado árabe desde un presente occidental-europeo utilizando también la metodología de análisis histórico propia de los europeos. Es decir, el salafismo orientalista, busca las raíces de lo árabe de forma incorrecta, pues lo hace tomando de los estudiosos orientalistas occidentales su método científico y por comparación entre distintas culturas, acaba por alienar la identidad de los árabes con la griega, cristiana y judía, persa, etc.

En este segundo eje, Yabri descarta asumir la estructura del pensamiento occidental para asumir el pasado de los propios árabes.

2.3 Tercer eje: ¿Cómo debe entonces llevarse a cabo la reconstrucción del legado árabe?

El tercer eje de la crítica de Yabri a la lectura que sobre el legado árabe realiza el salafismo, gira en torno a cómo la izquierda musulmana (de origen marxista) afronta la venida de una revolución dentro del mundo árabe.

Para Yabri, el pensamiento árabe de izquierdas esta perdido en círculo vicioso de origen dialéctico, propio del análisis histórico marxista-hegeliano. A un lado tenemos la tradición, que la izquierda pretende utilizar para justificar su revolución en el presente; y por otro, la revolución que quiere rehacer la tradición. Como afirma Yabri, un círculo vicioso del que la izquierda árabe no encuentra la manera de salir, escudándose en dos factores: 1. que la historia árabe aún no ha sido escrita" y que debido a su compejidad, 2. un análisis de una historia caracterizada entraña graves dificultades.

Concluye Yabri con el tercer eje de la siguente forma:

«La lectura izquierdista del legado cultural árabo-islámico termina convirtiéndose en una especie de salafismo marxista, es decir, en una corriente que intenta aplicar el método dialéctico al modo de antepasado arquetípico -el precursor marxista-, como si realmente se tratara de demostrar la validez del método antes aplicado y no de aplicarlo ahora. Ahí radica el secreto de la escasa e incosistente productividad de esta lectura del legado cultural árabe».

3. Una crítica científica y objetiva de la razón árabe como salida a la encrucijada en la que se encuentra el pensamiento contemporáneo musulmán. Conclusiones de Yabri para alcanzar la meta de modernizar el pensamiento árabe.

Como comentamos al principio de esta introducción, esta revisión del pensamiento musulmán-que interpreta su pasado y lo proyecta al futuro-encontraría esa anhelada objetividad y lógica de planteamientos en un análisis crítico no tanto de las tesis salafistas expuestas sino del acto intelectual que produce estas tesis y que aún las sostiene.

Así, Yabri destaca un gran falta de objetividad y carencia de perspectiva histórica por parte del pensamiento árabe contemporáneo, dominado aun por el salafismo. Ante esto, propone como alternativa realizar un ejercicio crítico sobre el origen de todo el pensamiento salafi, que Yabri denomina «acto intelectual inconsciente». Este acto viene dominado por una sacralización de «lo antepasado» (salaf) y éste antepasado varía en función de la corriente dentro del salafismo. El sujeto actual que observa el pasado (objeto) lo hace, como hemos dicho anteriormente, de forma subjetiva, sin ninguna perspectiva histórica y evitando una actitud epistemológica y hermenéutica, en el sentido clásico. Con esta metología, el sujeto, es decir, el pensador musulmán contemporáneo se pierde en su propia mirada por carecer de datos objetivos en los que basarse, y de esta manera, el sujeto se disuelve en el objeto (el observador en lo observado) quedándole solo el pasado sacralizado -aunque subjetivo- donde recuperar su autoestima.

Ahora bien, que Yabri proponga que el pensamiento árabe actual se impregne de una metodología de estudio científica, no significa que adopte la tradicional metodología de estudio occidental-que es más apropiada para el análisis histórico del propio mundo occidental- sino que aboga por recuperar a los clásicos pensadores musulmanes con Averroes a la cabeza y construir una Crítica de la razón árabe partiendo de dos cuestiones fundamentales: 1. La necesidad de una ruptura de las concepciones epistemológicas heredadas y ya obsoletas y 2. La disyunción del objeto (lo observado) y el sujeto (observadores) de la lectura con el fin de alcanzar mayor objetividad y una información más pura. Este trabajo hermenéutico de gran envergadura significa un gran reto dentro de recorrido intelectual del pensamiento árabe que por sí-y para sí mismo desea encontrar su propia identidad al tiempo que una mejor convivencia con otros paradigmas vitales en la edad actual. (…)

Notas

(1) MOHAMED ÁBED YABRI, El Legado Filosófico Árabe, Editorial Trotta, S.A. 2001, Madrid. pp 22.

Bibliografía

MOHAMED ÁBED YABRI, El Legado Filosófico Árabe, Editorial Trotta, S.A. 2001, Madrid.

Por: Jesús Sordo Medina (reproducción parcial de su artículo Mohamed Abed Yabri, crítica al Salafismo”)

Tomado de: www.homohominisacrares.net