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Desde este espacio los invitamos a pensar, tanto los acontecimientos políticos como las producciones filosóficas y espirituales de nuestro continente y del Mundo Islámico, más allá de los presupuestos ideológicos a partir de los cuales se construye "la realidad" desde los medios masivos de comunicación y de los que se nutren, también, las categorías de análisis de buena parte de la producción académica.

Esperamos sus aportes.


domingo, mayo 15, 2011

El Muro de Israel




El Muro de Israel y la lógica del Enquistamiento (encystation) (1).
Por Glenn Bowman*
Escribí la mayor parte del capítulo siguiente en el otoño de 2003 después de atestiguar de primera mano las depredaciones impuestas por el Estado de Israel sobre una comunidad en la que trabajé con cercanía durante casi quince años. El capítulo es complementado por – o es él mismo un complemento de – una presentación fotográfica de diapositivas (2), que intenta ofrecer a la audiencia una relación palpable con la gente que está siendo desheredada, dislocada, por el muro y por las maniobras militaristas que han acompañado su erección y mantenimiento. He decidido, durante la adaptación del paper para la inclusión en el volumen que usted sostiene en sus manos, no intentar actualizar considerablemente la descripción de lo que se está haciendo en Betlahem, Beit Sahour, y en Cisjordania (aunque, donde es necesario, he proveído nueva información). Como cualquiera pendiente de las noticias, sabrá que el proceso descrito aquí ha seguido rápido (y de hecho acelerado tras la “retirada” de la Franja de Gaza); el muro ha sumido más tierra, los asentamientos se han vuelto más grandes, y los palestinos han experimentado altos niveles de desempleo, emigración y desnutrición. (3)

Mi decisión de conservar la mayor parte del texto original está basada en el hecho de que el proceso que describí en el paper original, un proceso que yo llamo “enquistaminento”, es el mismo que los palestinos (y aquellos de nosotros atentos a las noticias) continúan observando hoy. Este lento proceso de limpieza étnica (tanto más efectiva para su inexorabilidad sin prisa) abiertamente ha estado operando en la Franja de Gaza y Cisjordania desde los acuerdos de Oslo, y seguirá trabajando con brutal eficiencia hasta que el último palestino viva (o se explote a si mismo en un emotivo pero infructuoso ataque suicida) o hasta que un sostenido clamor internacional le llame un alto.
La Arquitectura de Sepultura

En el verano de 2003 pasé varias semanas en Beit Sahour, la ciudad de Cisjordania en la cual he realizado el trabajo en terreno desde finales de los años 80, observando – entre otras cosas- el hambre rapaz con la cual la “Valla anti-terrorista israelí” (más comúnmente conocida como “El Muro”), consumió tierras palestinas e infraestructura, abarcando muchos caminos, pozos, proyectos de viviendas, centros comunitarios y otros soportes de la vida palestina. En la frontera del norte de Beit Sahour el Muro era principalmente una tira arrastrada con una excavadora de entre veinte y cuarenta metros de ancho, que contiene dos alambre de púas de tres metros, vallas encabezadas, una zanja, otra valla con sensores de movimiento electrónicos, dos de arena rastrillada “traza tiras”, y una patrulla de carretera pavimentada. Esto zigzagueó por el campo en lo que me apareció ser una manera sin objeto y extravagante (extravagante en la medida en que esto cuesta sobre el promedio 2.27 millones de dólares estadounidenses por kilómetro, Cook 2003) hasta que me di cuenta que esto controló sin interrupciones el borde de los sectores habitados de Beit Sahour y vecinos de Belén y Beit Jala, juntándose detrás de ello casi todos los viñedos, las arboledas oliváceas, los huertos y otras tierras agrícolas de los habitantes del lugar. (4)
El Muro, sin embargo, no era el único principio de enjaulamiento, siendo erigido. Desde septiembre de 2000, cuando la Segunda Intimada irrumpió después de la “visita” de Ariel Sharon al Haram esh-Sharif de Jerusalén, el distrito de Belén había sido convertido en un geto mediante la erección programática de cincuenta y nueve barreras a través de sus caminos, cincuenta kilómetros de “la Valla Antiterrorista”, y un anaquel apretado de “carreteras de bypass” las cuales, para los 170.000 Palestinos atrapados dentro, eran funcionalmente indistinguibles del resto del Muro. Al este de Beit Sahour el Muro conecta con el “Za'tara Bypass Road” (un militarmente cautelado “camino de colonos” entre Jerusalén y Tequ'a que ni pasa por, ni permite al acceso a o de ciudades palestinas o pueblos). Al Oeste esto cortó en rodajas las áreas residenciales y comerciales de Belén y Beit Jala (devastándolos por su imposición de una zona de seguridad zona que se extiende en diversas ocasiones desde el Muro entre cincuenta y un centenar de metros en territorio palestino) antes de topar encima contra la Ruta 60, un asentamiento 'autopista' que corre de Jerusalén Sur a Efrat, y asentamientos mas allá los cuales, otra vez, no pueden ser accesos por vehículo desde los municipios de Belén. Todos los caminos del distrito de Belén al sur habían sido cortados, a menudo simplemente moviendo una excavadora encima del camino, y convirtiéndose ello en una pared de tres metros de alto de escombros. El cercado armado que separa los complejos de asentamientos extensos de Tequ'a, Efrat y Migdal Oz de pueblos cercanos palestinos se expandía en tierras palestinas en un radio exponencialmente relacionado con el crecimiento de los asentamientos ellos mismos. Había sólo un camino en y fuera del distrito de Belén y que, con ferocidad protegido en puntos de control por la Fuerza de Defensa israelí, sólo podría ser atravesado por vehículos placa-amarilla que llevan soldados (es decir, Israelí autorizado), colonos, periodistas, y el turista ocasional. Los palestinos que quisieron, o necesitaron, entrar o salir del Distrito de Belén fue a pie, - si ellos tenían “permisos” - caminando trabajosamente por las lentas filas de espera en los puntos de control o - si no - trepando ilegalmente por los restos de sus calzadas rotas para ganar acceso al tráfico ocupado de vida diaria israelí. (5)
Lo que vi ese verano en Beit Sahour era mucho menos dramático que lo que yo sabía que ocurría en otras regiones de Cisjordania y la Franja de Gaza. Qalqilyah y Tulkarem, en el norte de Cisjordania, estaban siendo rodeadas por los puertas de un sólo acceso controlado, de ocho metros de alto de muro concreto coronado con atalayas de vigilancia con cristal ahumado, y protegidos por zanjas, caminos de patrulla y vallas suplementarias. La guetoización ( ghettoisation en el original) de estas ciudades no sólo impedía a sus habitantes trabajar en Israel o en Cisjordania (6), sino también privaba a aquellos de vivir en pueblos satélites de acceso a mercados para comprar cosas necesarias básicas, venta de sus productos y trabajo, y tener acceso a servicios básicos como la asistencia médica y la educación. Allí, donde “la caza de focas” era mucho más eficiente, la entrada y la salida de las ciudades estaba sólo disponible a aquellos dispuestos, o capaces, de esperar en largas filas, para que vacilantes y aburridos soldados israelíes los interrogaran - a menudo públicamente haciéndolos desnudarse y humillándolos - antes de tomar la decisión de si realmente hacerlos pasar, uno por uno, hacia adentro o hacia afuera.
Enquistamiento

Parece obvio que la grandiosidad horrorosa “de la selladura” del Muro de Qalqilyah y Tulkarem sirve para tranquilizar a un electorado nervioso israelí en las ciudades costeras cercanas a estas conurbaciones de la Cisjordania que “los árabes” no serán capaces de alcanzarlos. La retórica “más tranquila” con la cual la sección de la “valla” que rodea el Distrito de Belén “habla”, parece más apropiada a la dirección de los diplomáticos extranjeros, periodistas, y turistas que probablemente viajan a los alrededores de Jerusalén. Tales diferencias en apariencia y dirección son, sin embargo, engañosas. Bajo esta diversa retórica visual funciona una lógica unitaria que yo llamo “enquistamiento”. Enquistamiento es el proceso de inclusión dentro de un quiste (7) y el envolvimiento de comunidades palestinas dentro de los territorios sobre los cuales Israel reclama la soberanía - en violación a la Cuarta Convención de Ginebra y numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas - son irrefutablemente un asunto de poner en cuarentena “la materia” a fin de poner el cuerpo social circundante en peligro. (8)

Es confuso si realmente hay “un objetivo” al final de este proceso. Los argumentos convincentemente pueden ser puestos a fin de sostener que el amullaramiento se establece para causar tanto la emigración voluntaria como la expulsión involuntaria de palestinos. Las cifras de emigración en Belén y en otra parte en los Territorios Ocupados son actualmente altas en todo tiempo y la creciente popularidad de la frase – “Jordania es Palestina” - que Sharon promovió desde los años cincuenta (ver 2000 Shlaim: 477 y passim ) hace poco para calmar miedos que el historiador israelí Benny Morris llamó “el error” “de la no terminación de la transferencia [en 1948]” (Shavit 2004: 8) enérgicamente podría ser rectificado en un futuro no distante. Independientemente de si el motivo último para el enmurallamiento es hacer a las personas vivir (9) o simplemente hacerlos invisibles a la población israelí, es indiscutible que la vida con las comunidades palestinas “enmuralladas” es desmayada por una mutilación intencional de la economía, estrangulando el acceso al alimento, al agua, la medicina, y la educación, y la imposición de un sentido de aislamiento y de impotencia política. Los palestinos, o al menos aquellos dentro de estos enclaves rodeados por asentamientos israelíes y carreteras, seguramente no son tratados corrientemente como parte de lo que usualmente se conoce como “el único estado democrático en el Oriente Medio”.

En su mayor parte, los Palestinos en Cisjordania y Gaza quieren ser reconocidos como tales; ellos quieren su propio estado en el diecisiete por ciento del Mandato Palestino dejado bajo control “árabe” (aunque por mandato de Egipto y Jordania más bien que de los Palestinos locales) tras la guerra árabe-israelí de 1948. Aunque la prensa liberal europea y el Parlamento europeo hayan tendido, desde el verano de 2003, a condenar la edificación del Muro de Israel, esto se ha hecho suponiendo que el Muro intenta constituir la frontera entre un naciente estado palestino y el estado de Israel en marcha atrás de su posición corriente maximalista. Ellos asumen que el Muro debería correr a lo largo de la “'Línea Verde”- la línea de armisticio internacionalmente aprobada establecida al final de la guerra 1967, constituida por 190 millas de longitud - y están indignados por los proyectos del gobierno anunciados en abril de 2006 que proyectan una longitud total para el Muro de 437 millas. Ninguno de los vagabundeos indirectos del Muro existente ocurre sobre el lado israelí de la Línea Verde, mientras en un número de puntos esto se hincha dramáticamente en Cisjordania a fin de incorporar asentamientos israelíes. El “agarrón de tierra” del Muro, amenaza con expropiar más del diez por ciento de Cisjordania, y los comentaristas sienten que esto pone la viabilidad de un estado palestino en peligro- sobre todo a la luz del hecho de que las tierras más fértiles, y acueductos más grandes, están dentro del territorio siendo absorbidos por la valla de seguridad.
¿Pero, pretende el Muro ser una frontera? Es importante notar, en mis descripciones de Belén, Qalqilyah y Tulkarem anteriores, que las ciudades rodeadas son aisladas tanto de Cisjordania como de Israel; los palestinos deben cruzar por puntos de control para tener acceso a otros sectores de Palestina. Numerosas otras ciudades y pueblos son “hechas enclaves” por vallas suplementarias construidas alrededor de ellos, mientras los efectos de los cortes de caminos y barricadas (como ha sido detallado encima en el distrito de Belén) sobre incontables otras conurbaciones palestinas aún no resaltan sobre el mapa detallado del Muro realizado por la Palestine Land Development Information Systems que prepararon en el año 2003 sobre la base de los proyectos de Fuerza de Defensa israelíes (http://www.pengon.org/wall/newmaps/poster.pdf). También no aparece mostrado en aquel mapa que la ciudad de Jenin, a una distancia considerable del camino proyectado de la valla, actualmente es amurallada. (10)
Mientras tanto, a pesar de la indignación expresada por los críticos “exteriores” del estado israelí para empujar el Muro hasta tres millas y media en Cisjordania para incorporar asentamientos israelíes como Alfe Menashe, el camino proyectado del Muro “occidental” (que toma sus portes de la Línea Verde) deja el noventa y ocho por ciento de colonos de la Cisjordania sobre el lado de este del Muro. Esta población (que sostiene la ciudadanía israelí a pesar de ser “extraterritorial”) puede moverse sin obstáculos a lo largo de sus propios caminos y barricadas diseñadas sólo para detener a Palestinos. Proyectos a largo plazo (anunciados por Ariel Sharon en marzo de 2003) prevén otra pared que correría a lo largo de todo el borde occidental del Valle Jordán, efectivamente encarcelando la totalidad de Cisjordania. Incluso ahora, mientras este proyecto más draconiano aún permanece sobre las mesas de dibujo, ciudades y pueblos dejadas en el exterior del Muro existente, son hundidas en un territorio hostil, cortadas de otras comunidades palestinas. Comunidades palestinas “de adentro” de modo similar son puestas en cuarentena en la medida en que el “enmurallamiento” divide los territorios en tres “cantones” discontinuos que contienen entre el cuarenta y cinco a cincuenta por ciento del territorio actual de la Cisjordania, tres “barreras profundas” (dominios totalmente rodeados una entrada y salida singular), y seis enclaves cercados (ver Cook 2003).
Es difícil imaginarse las fronteras de un Estado Palestino que es compuesto de una serie de bantustantes no continuos alrededor, entre y por el cual existe un enjambre armado de colonos y tanques, bulldozers y transportes de personal de militares antagonistas extranjeros. Además, como Eyal Weizman notablemente ha advertido, mientras que conforme a los Acuerdos de Oslo a “la Autoridad palestina le dieron al control sobre aislados territorios “islas”... Israel retuvo el control del espacio aéreo encima de ellos y el subterreno por debajo” (Weizman 2002: n.p.). Como consecuencia los acueductos ubicados bajo las comunidades palestinas son drenados por tubos subterráneos hacia Israel de donde, durante periodos de escaseces frecuentes de agua en los Territorios, camiones comerciales transportan el agua hacia afuera para venderla a precios desorbitados a los palestinos. El aire encima de aquellas comunidades está lleno, día y noche, del sonido retumbante de jets israelíes y de helicópteros apache, cualquiera de cual de pronto podría hacer llover bombas o misiles sobre palestinos considerados “terroristas”, o sobre aquellos que se adecuan a esa categoría o viven cerca. Esto no es un territorio nacional, pero es una burbuja -o una serie de burbujas dispersas- presionada y amenazada por la extinción de un exterior antagonista.
El concepto de una “frontera”
El concepto de “frontera” ha sido central en la práctica y en el discurso israelí desde los primeros días del estado, como Adriana Kemp ha mostrado en su estudio del papel de la frontera y de violaciones de fronteras militares en la formación de la identidad israelí (Kemp 1998). Ella afirma que (Kemp 1998:89f, 92):

[E]l idioma territorialista de los asentamientos, que presentó la frontera como el símbolo último de la soberanía estatal, no echó raíces en la mentalidad israelí. El ejército gradualmente inició prácticas que transfirieron actividad al otro lado de la frontera (11)... [de modo que] la violación de la frontera se hiciera una práctica simbólica, un genuino ritual territorial, que tenía el efecto tanto de la vulgarización de la frontera como de la inculcación del sentido de la señoría sobre los territorios a través de las líneas.

Kemp habla de violaciones fronterizas en el período cuando Cisjordania estaba en manos jordanas (aunque un destino favorito israelí para las incursiones de ese período fuera Petra, bien al este del Río Jordán). La concepción “fronteriza” de límites que ella aboga es característica de actitudes israelíes hacia el estado y la soberanía, y está todavía en juego en la política israelí estatal no sólo hacia Líbano y Siria, sino también con respeto a lo que la ley internacional declara que son los territorios ilegalmente ocupados de Cisjordania, Altos del Golán (y hasta hace poco) la Franja de Gaza donde el estado establece asentamientos, construye calzadas y otras infraestructuras, y mantiene la ciudadanía de colonos “extraterritoriales”. En el período en que ella habla (1949-1957) los traspasos de frontera por los militares israelíes fueron diseñados para castigar comunidades palestinas por permitir tentativas de tener acceso a Israel por refugiados (quienes, principalmente, intentaban volver a casas y propiedades de las cuales los habían forzado a dejar en el curso de la guerra 1948 y subsecuentes operaciones de “lavado de suelos”) (Ibíd.:87):

El cruce de las fronteras por los palestinos fue retratado como “una violación gruesa de los acuerdos de armisticio” y fue llamada “la infiltración”. Sin embargo, cuando el cruce de frontera se hizo un hábito del ejército israelí, incluso si no reconocido, lo conocían como “las medidas de seguridad rutinarias” y representado como parte de la intención de alcanzar “la disciplina de frontera”.
Hoy, como es evidente tanto en incursiones israelíes en la Franja de Gaza como en Cisjordania para asesinar a activistas o para detener a ministros de gobierno y en la invasión reciente de Líbano, una lógica similar opera; “los árabes” deben permanecer pasivos y en el lugar mientras los militares israelíes pueden ir a todas partes donde quieran para asegurar una quieta inmovilidad.
El hecho de que las fronteras siguen siendo delineadas como dispositivos para encapsular a los palestinos es la manifestación en las operaciones contemporáneas “de la Policía de Frontera”, una unidad “de policía” bajo el mando de los militares que, como se supone, patrulla fronteras así como puertos y aeropuertos. En la práctica, la Policía de Frontera entra en operación en cualquier parte donde los palestinos enfrenten a israelíes en lo que las autoridades perciben como una manera política. Así, cuando Ariel Sharon el 28 de septiembre de 2000 “visita” al Haram esh-Sharif (lo que provocó la Segunda Intifada) provoca manifestaciones en ciudades “árabes” y ciudades dentro de las fronteras del Israel de 1949, esto era la Policía de Frontera que fue enviada a Galilea para suprimirlas, a costa de trece árabes-israelíes disparados a muerte. Las fronteras, aquellas dibujadas por el Muro o aquellas “Áreas Cerradas Militares” que cualquier oficial puede declarar a su capricho, pertenecen a palestinos, y son erigidas en cualquier parte donde y siempre que un palestino sea visto para afectar o cuestionar la soberanía israelí sobre “la tierra”. El concepto de Giorgio Agamben de “excepción soberana” puede iluminar la lógica que ha conducido a Israel simultáneamente a encerrar a los palestinos de Cisjordania y de la Franja de Gaza y los “extraterritoriales” -un término usado aquí no para describir a personas o comunidades que pertenecen a una colectividad nacional (como colonos israelíes o judíos fuera de Israel), sino también para significar a personas excluidas del dominio conceptual y legal del estado nación dentro del cual ellos sin embargo viven. Agamben, en Homo Sacer: Sovereign Power and Bare Life , escribe (1998 [1995]:18):

La excepción que define la estructura de la soberanía es… compleja. Aquí lo que está afuera es incluido no simplemente mediante una interdicción o un internamiento, sino más bien mediante la suspensión de la validez del ordenamiento jurídico - dejando al orden jurídico, esto es, retirándose de la excepción y abandonándolo. La excepción no se substrae a sí misma de la regla; más bien la regla, suspendiéndose, da lugar a la excepción y, manteniéndose en relación con la excepción, primero se constituye a sí misma como regla general. La “fuerza” particular del derecho consiste en esta capacidad del derecho de mantenerse a sí mismo en relación a una exterioridad. Debemos dar el nombre de relación de excepción a la forma extrema de relación por la cual algo es incluido únicamente por su exclusión.

Como era el caso para aquellos encarcelados en los campos de concentración en el corazón del argumento de Agamben, la retirada del orden jurídico de los palestinos “detrás del muro” no son un asunto indiferente, sino una deshumanización (la producción de lo que Agamben llama “la vida desnuda”). Las poblaciones “encerradas” con cuidado son consideradas –perfiladas, marcadas con carnes de identidad, limitadas a áreas especificadas, rastreadas- mientras simultáneamente son negadas de los derechos o status legal que es atribuido a los ciudadanos del estado a los cuales se incorpora. El “enquistamiento” es llevado a cabo mucho más en el control del estado que a sus ciudadanos, pero, más que disfrutar de la protección correlativa por parte del estado a aquel control, se mantienen en constante riesgo de exterminación por ello (12). Para Agamben esta construcción “de un interior” (el orden soberano jurídico del estado) por la inclusión de una población excluida (la amenazas del “otro”) es una central retórica (y práctica) realizada por poderes soberanos modernos. Esta interiorización de una exterioridad nacional no sólo provee a su ciudadanía de pruebas del poder protector del estado, sino que simultáneamente da motivos -sobre la amenaza que la incorporación de otros presenta- a las demandas del estado para aumentar su poder, y reducir los derechos de aquella ciudadanía (ver al Irani-rey 2006; Agamben [2003] 2005). Seguramente la perspectiva proporcionada según el concepto de Agamben de la excepción soberana proporciona un entendimiento alternativo de los Acuerdos de Oslo que sirvieron para atraer el diaspórico “'Gobierno palestino en el Exilio” en un territorio reclamado y controlado por el estado israelí donde esto tarde o temprano se encontró limitado dentro de los campos amurallados de la Franja de Gaza y Cisjordania. Desde aquí a la reciente (el 24 de octubre de 2006) incorporación en el gobierno israelí de Avigdor Lieberman, la ala derecha extrema Israel Beitenu (“Israel Nuestro Hogar”) el partido parece menos desconcertante; Israel Beitenu propone la entrega de regiones de mayoría árabe dentro de Israel a la Autoridad palestina a cambio del territorio ocupado por asentamientos israelíes. Ambas estrategias más lejos del enquistamiento de poblaciones palestinas - en el antiguo caso que trae a los cuadros de activista “fuera” de las áreas de control israelí; en éste que realinea al muro para asegurar que todas las poblaciones palestinas dentro de áreas controladas por las áreas israelíes estatales son concentradas detrás del muro- presentando, a israelíes tanto al mundo, la imagen de un estado fuerte comprometido con una justa resolución pacífica del conflicto árabe-israelí.
Ciudadanos del Mundo

¿Si las fronteras para los israelíes existen en gran parte para lo que Kemp llama “la práctica simbólica” de violación de ellos, como hace uno para distinguir los límites de “la tierra de Israel”?. Esta pregunta concierne no sólo respecto de los derechos legales de colonos a ventajas que se derivan de la ciudadanía israelí, que son rechazados a sus “vecinos árabes” en los Territorios Ocupados. Esto también tiene aplicaciones “extraterritoriales”. La “Ley del Retorno Israelí 5710-1950” promete que “cada judío tiene el derecho de venir a este país como un oleh [un inmigrante]” (http:// www.mfa.gov.il/mfa/go.asp?MFAH00kp0) lo que en la práctica ha venido a significar que a cualquier persona que clama ser judío, ya sea por descendencia o por conversión, le es garantizada la ciudadanía automática así como vivienda garantizada, la matrícula completa para estudiar idioma y educación de universidad, descuentos significativos en automóviles, y otros ayudas para su establecimiento (http://www.us-israel.org/jsource/Judaism/whojew1.html). Más allá de, sin embargo, alivianar la aliyah [la inmigración], la “ley del retorno” implica que, en virtud de ser judío, los judíos fuera de Israel son en efecto siempre ciudadanos ya israelíes (un caso paralelo es el de la Ex-Yugoslavia, analizado en 1993 Dimitrijevic: 50-56). En la misma línea en relación a la extensión eficaz de la soberanía israelí estatal, esta garantía de ciudadanía automática implica, que Israel, en pocos años pasados ha intervenido, directamente o proveyendo asilo, en casos en los cuales judíos estaban siendo enjuiciados por crímenes cometidos fuera de Israel como si estos fueran casos en los cuales sus propios ciudadanos estaban siendo enjuiciados por un estado extranjero. También ha organizado en Irán, Irak y Etiopía, masivas “misiones de rescate” tomando ciudadanos judíos de otros países, sacándolos y “reasentándolos” en Israel. Si la soberanía israelí es extensible a todas partes donde se encuentren judíos, entonces en efecto, no hay ninguna frontera en absoluto.

Seguramente, en términos de su violación de las fronteras internacionales en la defensa de sus intereses autoaveriguados, Israel actúa como si ellas no existieran. En varios casos, desde los primeros días del estado hasta el presente, Israel ha ignorado procesos de extradición y ha secuestrado a personas de estados extranjeros consideradas criminales. Las invasiones al territorio libanés son prácticamente rutinarias, y vale la pena notar que Israel en los últimos veinticinco años ha reclamado sobre consecutivas violaciones a su soberanía por parte de otros estados como justificación de su derecho a legítima defensa: el 7 de junio de 1981 bombardeando la central nuclear de Osiraq en Irak; la invasión de junio de 1982 del Líbano; el asesinato en abril de 1988 de Abu Jihad en Túnez por una escuadrilla militar; el bombardeo el 5 de octubre de 2003 de Ein Sabe, campamento de refugiados en el noroeste de Damasco; y la invasión de julio de 2006 del Líbano. Si dentro de Israel y los Territorios Ocupados cada palestino tiene una frontera inscrita alrededor suyo, en el contexto global la soberanía israelí es extensible a todas partes donde un “judío” definido como tal según la concepción israelí, pueda verse afectado.

Soberanía Imperial
Vuelvo, en el cierre, al concepto de “enquistamiento”. Como el término “frontera” en el discurso israelí y él de “extraterritorial” en este paper, “quiste” tiene una ambigüedad; es tanto un saco de materia rodeado cual materia mórbida es puesta en cuarentena para proteger el cuerpo circundante como “una célula que contiene un embrión” que proporciona una membrana defensiva dentro de la cual aquella entidad fetal puede desarrollarse hasta que se haya vuelto suficientemente fuerte para emerger al mundo exterior. Es en el sentido último que Israel, como un hogar nacional para los judíos, fue conceptualizado por Herzl y los pioneros sionistas de finales del siglo diecinueve que vieron la tierra como un lugar distante de Europa y su antisemitismo donde los judíos, debilitados por siglos de discriminación, podrían abrigarse desarrollándose como “verdaderos hombres” como Herzl lo denominó. (Complete Diaries I, 19 citado en Kornberg 1993: 166; ver también Bowman 2002: 456-463). No es de sorprender, cómo en un espacio protegido dentro del cual la gente podría protegerse y hacerse fuerte sin enfrentar la competencia debilitante y desafíos, los fundadores de Israel previeron no sólo la necesidad de defensas fuertes contra “un exterior”, sino también aseguraron que cualquier desafío interno al desarrollo de su soberanía sería contenido, expulsado o destruido. (13)
El Israel moderno de hoy en día, el cual -con su ejército masivo, sus capacidades nucleares, y su alta economía de tecnología- seguramente ha entrado convincentemente en la comunidad global de estados maduros, todavía quiere plantearse como una matriz protectora para una gente fetal. Como resultado enquista a poblaciones no-judías dentro del territorio a las cuales les impone de facto su soberanía, rechazando incluso su derecho a la autodeterminación (ver Kimmerling 2003), mientras simultáneamente amplía el muro protector hacia afuera para abarcar y proteger a todos los miembros de una población etno-religiosa distribuida a escala mundial que la observa como de su “preocupación”. Como los Estados Unidos, con el fallecimiento de la Unión Soviética, es capaz de celebrar su poder de defender a sus ciudadanos y sus intereses por todas partes del mundo, Israel se ha convertido, con sus victorias sobre los antagonismos que han autoestablecido, en su irrestricta voluntad de un poder soberano, tanto dentro como fuera de sus fronteras.

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* Profesor de Antropología en la Universidad de Kent, Inglaterra
** Agradecemos al autor por habernos facilitado el presente texto a fin de publicarlo en español. La versión en inglés será publicado próximamente en War and the State (ed. Bjorn Bertelsen and Bruce Kapferer). Oxford: Berghahn.
*** Traducido para Hoja de Ruta por Guillermo Chahuán.
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1. Nota del traductor: En ingles el término es “Encystation”, de “Cyst” que significa Quiste. Se optó por traducirlo como “enquistamiento” en el sentido de encapsular al quiste.

2. La presentación fue mostrada para acompañar la presentación del paper “Vital Matters: War and the State", en un taller realizado por Bergen University entre el 21 y 22 de Febrero del 2004. Ver http://www.svf.uib.no/sfu/vitalmatters/Visit_to_Beit_Sahour_Israeli-Occupied.ppt o mirar la presentación de PowerPoint de Glenn Bowman en http://www.svf.uib.no/sfu/vitalmatters/war.htm.

3. Los lectores que buscan una descripción sucinta de que ha pasado desde “la Retirada de Franja de Gaza”, el derrumbamiento de Sharon, y las elecciones palestinas no pueden hacer mejor que ver “Road Map to Nowhere: Israel / Palestine” desde 2003 (2006) realizado por Tanya Reinhart. Joel Beinin y Rebecca Stein editaron “The Struggle for Sovereignty: Palestine and Israel 1993-2005” (2006) y Jeff Halper “Obstacles to Peace” (1995) ofrecen evaluaciones incisivas contemporáneas de la situación.

4. Según un informe del 2004 realizado por el Instituto de Investigación Aplicado de Jerusalén (ARIJ) el enmurallamiento en el distrito de Belén causó la enajenación de setenta kilómetros cuadrados del total seiscientos ocho kilómetros cuadrados que constituyen el distrito (ARIJ 2004). El Muro alrededor de Belén y Beit Jala, desde 2004, ha sido literalizado como un edificio de hormigón de torre de vigilancia de ocho metros de alto, y mientras unos pocos checkpoints han sido removidos la mayoría simplemente ha sido dada extraña por el recorte del muro de los caminos.

5. Un golpe de ejemplificación de la separación entre estos dos mundos es mostrado cuando los dos terroristas suicidas potenciales de la película de Hany Abu-Assad “Paraíso Ahora” (2005) se mueven, cortando “la Valla de Seguridad” desde el desolado Nablus al agitado Tel-Aviv.

6. Ver Bornstein 2002 para un análisis de la dependencia económica de los residentes de Tulkarem de Israel en los días antes de la erección del Muro.

7. Un quiste es “un saco que contiene la materia mórbida, larvas parásitas etc.; célula que contiene embrión, etc.” (Concise Oxford English Dictionary). “Encystation” diferencia del término “encapsulation” como lo utiliza Boal (1994) y de “enclavement' en el trabajo de Douglas (2001) destacando una enfermedad corporal metafórica y una generación que resuena con una concepción biopolítica de los conceptos integrados israelíes de nación y estructura del Estado. La naturaleza particular de la concepción de frontera israelí debe ser entendida dentro del cuerpo extenso de trabajo antropológico sobre fronteras útilmente evaluadas y criticadas en Donnan y 1999 Wilson y 2005, Wilson y 1998 Donnan.

8. O, en el discurso neutralizado de sitios web de gobierno, “claramente no puede ser declarado que el derecho de los Palestinos a la libertad de movimiento debe tener prioridad sobre el derecho de israelíes de vivir”).

9. Ilan Pappe, comentando la situación en el “herméticamente sellado” territorio de la Franja de Gaza en septiembre de 2006, escribió “la política convencional israelí de limpiezas étnicas empleadas satisfactoriamente... en Cisjordania no son útil aquí. Usted lentamente puede transferir a Palestinos de Cisjordania... pero usted no puede hacerlo en la Franja de Gaza una vez que usted lo selló como un campo de prisión de seguridad máximo” (Pappe 2006).

10. Detrás de las Paredes: Las Paredes de Separación entre árabes y judíos en Ciudades Mixtas y Vecindades en Israel (Ibrahim 2005) documentan la popularidad creciente en Israel (detrás de “la línea verde”') de municipios y la construcción de reveladoras paredes de concreto de cuatros metros de alto (sin el consentimiento de las comunidades palestinas) entre comunidades judías y árabes. Los estudios de caso son presentados de Qisariya, Tapa, y Ramle.

11. Michel Warschawski, en su excelente “On the Border” (2006 [2002]), escribe que “en mayo de 1966, mientras realizaba una excursión con algunos amigos, terminé en Jordania sin saberlo, y fue una patrulla israelí que nos devolvió a la zona de ferrocarril, una zona extraterritorial, y nos hizo subir al siguiente tren. Ninguno de nosotros aún preguntó entonces lo que una patrulla israelí hacía el territorio interior jordano” (Warschawski 2006 [2002]:12).

12. En una entrevista con Ulrich Raulff, Agamben afirmó que la situación “de los prisioneros en Guantánamo... es legalmente hablando en realidad comparable con aquellos en los campos Nazis. Los detenidos de Guantánamo no tienen el estado de Prisioneros de guerra, ellos no tienen absolutamente ninguna personalidad jurídica. Ellos son sujetos sólo al poder crudo; ellos no tienen ninguna existencia legal. En los campos Nazis los judíos primero totalmente tuvieron que ser “desnacionalizados” y despojados de todos los derechos ciudadanos que dejan después de Nuremberg, después de lo cual ellos también fueron borrados como sujetos legales” (Raulff 2004: 610).

13. Esta posición es elaborada por Ze'ev Jabotinsky, el líder de Sionista y el fundador de la organización clandestina antibritánica militante Irgun, en su manifiesto de 1923 para un estado judío, The Iron Wall (We and the Arabs); ver Shlaim 2000: 11-16.
Fuente: Revista Hoja de Ruta Nº 18, Mayo de 2008.
http://www.hojaderuta.org/ver_articulos.php?id_texto=291&id_revista=27