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Desde este espacio los invitamos a pensar, tanto los acontecimientos políticos como las producciones filosóficas y espirituales de nuestro continente y del Mundo Islámico, más allá de los presupuestos ideológicos a partir de los cuales se construye "la realidad" desde los medios masivos de comunicación y de los que se nutren, también, las categorías de análisis de buena parte de la producción académica.

Esperamos sus aportes.


lunes, marzo 03, 2008

Ataques sobre Gaza



Ante la brutal escalada sionista sobre Gaza y el cobarde comportamiento de los gobiernos de los países árabes e islámicos, nos parece oportuno reproducir el artículo que les brindamos a continuación sobre la más cruenta acción militar sobre Gaza en los últimos cuarenta años por parte de la entidad sionista. Es menester recordar que el gobierno sionista mantiene el territorio absolutamente cercado y bajo cortes periódicos de energía y agua. Gaza es, de hecho, un enorme campo de concentración.
H.A.M.

¿Acaso no es el momento de un boicot mundial a Israel?

Omar Barghouti
El viernes 29 de febrero de 2008, el vice-ministro de Defensa de Israel, Matan Vilnai, amenazó a los palestinos de Gaza con un "holocausto" cuando afirmó en la Radio del Ejército Israelí: "Cuanto más se intensifique el lanzamiento de Qassams y mayor alcance tengan los cohetes, mayor será el holocausto que [los palestinos] se infligen a sí mismos puesto que nosotros usaremos todo nuestro poderío para defendernos" [1].
En la historia quedará constancia de este día como el del inicio de una nueva fase en el conflicto colonial entre Israel y los palestinos, por cuanto que un alto dirigente israelí, en realidad "de izquierda", ha revelado públicamente los planes genocidas que Israel está pensando aplicar a los palestinos que están bajo su ocupación militar si estos no dejan de resistirse a su dictados. También marcará la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial en que un Estado ha aterrorizado sin descanso (y en directo por la televisión) a una población civil con actos de un genocidio a cámara lenta o de baja intensidad, y en que uno de los altos cargos de su gobierno incitan abiertamente a un "holocausto" en toda la extensión de la palabra mientras el mundo lo contempla sin hacer nada, observando absolutamente apático o, como en el caso de importantes dirigentes occidentales, con júbilo.
Es una triste ironía de la historia que un dirigente israelí, judío en particular, amenace a quien sea con un holocausto. ¿Acaso las víctimas de crímenes indescriptibles están abocadas a convertirse en criminales atroces? ¿Es posible hacer algo para romper este círculo vicioso antes de que el Estado que afirma representar a las principales víctimas del Holocausto cometa él mismo otro holocausto?
Sin embargo, antes de plantear estas preguntas, uno se podría preguntar si no es exagerado y altamente contraproducente comparar los crímenes de Israel contra los palestinos, independientemente de lo brutales e inhumanos que hayan sido, con el genocidio nazi. Además, ¿acaso cada crimen no es único y digno de atención por derecho propio en tanto que violación de los derechos humanos, del derecho internacional, de los principios morales universales? La respuesta es sí; cada crimen es único y nada de lo que Israel ha hecho hasta el momento se acerca tanto, en cantidad, a los crímenes nazis. Pero cuando las víctimas-convertidas-en-perpetradores admiten abiertamente sus intenciones de llevar a cabo una forma exclusiva de ataque con la que ellos están más familiarizados y de hecho cometen actos reiterados que recuerda cualitativamente a aquel crimen por su racismo desenfrenado y por el espantoso desprecio del valor y de la dignidad de la vida humana del "otro" que está inherente en ellos, entonces habría que tomar en serio sus amenazas. Todos estamos llamados a reaccionar, a actuar de cualquier manera para impedir que este crimen en curso llegue a su conclusión lógica.
A pesar de su falta de independencia política y de su discutible autoridad, la Autoridad Palestina de Ramala está llamada a exonerarse inmediatamente de la acusación popular de complicidad. Una de las personas más destacadas en lanzar esta dura acusación fue Azmi Bishara, como reacción al anuncio del presidente de la AP en El Cairo, justo el día antes de la última masacre israelí en Gaza, de que al-Qaeda se había infiltrado en Gaza y de que los proyectiles lanzados indiscriminadamente por la resistencia palestina contra ciudades y asentamientos israelíes proporcionaba una excusa para la agresión israelí. La credibilidad de estas aserción de complicidad fue lo suficientemente convincente como para provocar que Mahmoud Abbas condenara el crimen israelí con una austeridad y con un hipérbole sin precedentes calificándolo de [ser] "más que un holocausto" [2].
Todavía es de esperar que los regímenes árabes, especialmente Egipto y Jordania, aun cuando no hayan sido elegidos, sean ilegítimos y serviles a Estados Unidos, se distancien de la letal guerra de agresión de Israel contra Gaza. Después de todo, sus continuas relaciones diplomáticas y comerciales con Israel, así como su implícita justificación de los crímenes de Israel por medio de sus repetidas y gratuitas descalificaciones de Hamas, han hecho que sus respectivas opiniones públicas, por no mencionar de un público árabe más amplio, los etiqueten convincentemente de cómplices del crimen.
Los gobiernos europeos, principalmente en Francia, Gran Bretaña y Alemania, también tienen que responder a esta grave acusación de connivencia con los crímenes de Israel contra la humanidad, frecuente entre amplias mayorías de palestinos, árabes y musulmanes. No sólo han guardado silencio ante el deliberado asesinato por parte de Israel [3] de casi cien civiles inocentes, la mayoría de ellos niños, en el curso de los últimos días en Gaza, sino que han seguido tratando a Israel con reverencia, han seguido celebrando su llamando 60 aniversario, que es en sí mismo un horripilante evento de limpieza étnica y ruina colonial, y dotándolo generosamente de apoyo económico, político y científico que contribuye de manera significativa a su impunidad.
Por otra parte, no se puede acusar al gobierno estadounidense de instigar los actos de genocidio de Israel al mismo nivel que los siniestros cómplices antes mencionados. Es y siempre ha sido un completo y orgulloso cómplice en la planificación, financiación y ejecución de estos crímenes contra los palestinos, por no mencionar su propio e incomparable record criminal en Afganistán, Irak y, antes de ambos, en Vietnam. Cuando llegue el momento de nuestro propio Nuremberg, cuando finalmente los criminales de guerra israelíes comparezcan ante un tribunal internacional, habrá que reservar un importante espacio en el banquillo de la defensa para los comandantes y dirigentes políticos estadounidenses. Sin la complicidad estadounidense, que se expresa en una inconmensurable ayuda militar, económica y diplomática, Israel no podría haber cometido todos sus crímenes racistas y coloniales con esta impunidad.
Volviendo a la pregunta de si se debe y se puede hacer algo para detener a Israel, la respuesta es sin duda alguna sí. Los crímenes del apartheid sudafricano fueron desafiados no sólo por la heroica lucha de las masas oprimidas sobre el terreno en Sudáfrica, sino que también se luchó contra él con campañas mundiales de boicot, desinversión y sanciones contra el régimen con todas sus cómplices instituciones económicas, académicas, culturales y deportivas. De manera similar la sociedad civil internacional puede, y debe, aplicar las mismas medidas de justicia no violenta para hacer que Israel respete el derecho internacional y los derechos humanos básicos. Incluso la amenaza de sanciones demostró en el pasado ser lo suficientemente eficaz para detener las repetidas campañas israelíes de muerte y devastación.
Si quedan impunes todas estas imágenes de niños palestinos destrozados, todos estos episodios de matanza y destrucción indiscriminadas por parte un ejército de ocupación contra una población formada predominantemente por civiles indefensos, puede que, en efecto, el mundo sea testigo de un nuevo holocausto.
* Omar Barghouti es un analista político independiente.
[1] http://www.haaretz.com/hasen/spages/959532.html
[2] http://english.aljazeera.net/NR/exeres/0C8EBD66-032E-4470-82FB-005D6A2B5186.htm
[3] http://www.alhaq.org/etemplate.php?id=352
Fuente: Znet - Rebelión