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Desde este espacio los invitamos a pensar, tanto los acontecimientos políticos como las producciones filosóficas y espirituales de nuestro continente y del Mundo Islámico, más allá de los presupuestos ideológicos a partir de los cuales se construye "la realidad" desde los medios masivos de comunicación y de los que se nutren, también, las categorías de análisis de buena parte de la producción académica.

Esperamos sus aportes.


martes, agosto 23, 2011

Los crímenes en Salta




Otras miradas sobre los crímenes en Salta
(I)
El crimen de las investigadoras francesas en Salta.
“Buena Vista Social Club”
Cuando pareciera que ya todo está casi resuelto, a un día de haber confesado uno de los sospechosos más comprometidos por el crimen de las estudiantes e investigadoras de la Universidad de La Sorbona.
Quedan demasiados puntos oscuros todavía por dilucidar.
Según el vocero de prensa Marcelo Báez Gustavo Lasi no confesó haber violado a Houria Moumni, ni aclaró del todo su participación en el hecho, pero las pericias de ADN coinciden con el semen hallado en la menor de las mujeres, y acusó a los otros detenidos Daniel Vilte y Santos Lera, de haber participado de la golpiza, violación y el posterior asesinato de las dos, de Houria y Cassandre Bouvier después de golpearlas, mientras ellas se defendían como podían y mientras él se alejaba del grupo, cuando volvían alcoholizados de una jornada de caza de pájaros por la quebrada, y se encontraran de casualidad con ellas, y decidieran atacarlas.
Sin embargo, esta confesión que llega a tres semanas del hallazgo de los cuerpos de las investigadoras, y a seis semanas del día en que supuestamente las asesinaron, llega con demasiados puntos oscuros en la investigación.
Primero, las autopsias que les hicieron apenas las encontraron, daban como fecha de la muerte, entre 48 y 72 hs. A diferencia de la posterior autopsia que se hiciera en Buenos Aires y que confirmaba que la muerte de ambas había sucedido el 15 o 16 de Julio aproximadamente, de acuerdo al tamaño de la fauna cadavérica. Por lo tanto habrían estado tirados los dos cuerpos durante al menos 14 días en ese lugar.
El escenario del crimen: “El Mirador”
El mirador donde se las encontró, es una zona de Selva Montana, habitada por un sinnúmero de animales, entre los que podemos citar entre otros a cuices, ratas, zorros y numerosas aves de rapiña, como caranchos y hasta cóndores en las cumbres de la zona de Castilla.
“Los por qué”
¿Por qué entonces si las asesinaron en el mirador, no las olieron los animales ni los turistas, siendo que se desangraron baleadas y los cuerpos estuvieron abandonados allí durante 14 días? ¿Por qué no se descompusieron como cualquier cadáver ni se las comieron los animales? ¿Por qué no las vio nadie si estaban cerca del mirador a donde deben haber pasado cientos de turistas, ya que Salta tuvo una exitosa temporada turística y esa quebrada es una de las más visitadas ya que está incluida en los circuitos de la ciudad?
¿Por qué bajaron los cuerpos de noche, sabiendo que lo primero que se debe hacer es preservar el lugar del crimen?
¿Por qué el Juez Martín Pérez en sus primeras declaraciones dijo que la investigación se iba a orientar hacia los habitantes de la zona? Nadie avisa a la prensa a donde va a ir a buscar a los asesinos, y los asesinos no se quedan en sus casas esperando que los vengan a buscar.
¿Porqué los habitantes de la zona que detuvieron, la mayoría gente humilde y de trabajo, denunció haber sido víctima de apremios ilegales por parte de agentes de la Brigada de Investigaciones de la Policía Provincial no se escondieron o se fueron a otro lugar antes que los detengan?
¿Son habitantes de la zona solamente los puesteros y jardineros?
¿No son habitantes de la zona, los habitantes del Barrio privado “Buena Vista” que queda al pie de donde comienza la quebrada y a casi 400 metros debajo del mirador, lugar donde se encontraron los dos cuerpos? ¿Los allanaron de madrugada? ¿Los citaron a declarar acaso? ¿Los detuvieron y sometieron a premios ilegales?
¿Porqué son intocables los habitantes de ese barrio a pesar de la noticia publicada por un periodista de París match, de que en el mismo podría haber habido una fiesta VIP donde acudieron las francesas?
Cuando el propio Gobernador Urtubey, llamó a conferencia de prensa para anunciar el hallazgo de los cuerpos, todos se preguntaron, porqué no estuvo en esa conferencia haciéndose cargo de la investigación y del costo político por tan horroroso hecho, el Ministro de Gobierno seguridad y DDHH Pablo Kosiner.
“El Cónsul Honorario”
Ante la versión de que el mismo gobernador Urtubey tuviera una propiedad en el barrio Buena Vista, Tiempo Argentino investigó en la Dirección de Inmuebles, las identidades de quienes son los dueños de casi una docena de casas de tan selecto barrio, que ya fuera señalado en una tapa del diario “El tribuno” en su edición del 4 de agosto de 2011. Y nos dimos con que allí tiene una propiedad nada más y nada menos que el Ministro de Medio Ambiente de la Provincia de Salta Francisco López Sastre (38 años), el ministro más joven del gob. Provincial, un abogado recibido en Cba. es hijo del Senador Nacional Marcelo López Arias, y posee una meteórica carrera como funcionario, ya que desde el año 2000 es Cónsul honorario de Francia para Salta y Jujuy.
El Ministro apareció sin ser llamado, en medio de una reunión donde se interpelaba al Ministro de Turismo Posadas, en el Senado, para que explique el destino de los 30 millones que le dio el BID a la Provincia de Salta para invertir en seguridad Turística.
¿Porqué no citaron al ministro ni al resto de los habitantes del selecto barrio privado Buena Vista, para preguntarles aunque sea si en la tarde del 15 o 16 de julio, no escucharon los gritos de las víctimas y los disparos? ¿No son lugareños?
El mirador queda a casi 400 metros más arriba de las lujosas casas, por lo tanto los gritos y más aún los disparos, deberían haberse escuchado claramente y en ese caso deberían haber llamado al 911 por lo menos.
Cabe destacar que también extrañamente, es ese el barrio a donde fue a parar la carabina 22 que utilizaran en el crimen, en un extraño pasamanos que deriva en las de un jardinero del barrio que la guarda en la casa de un patrón que no estaba.
Otro de los puntos oscuros del caso, es el hecho de que el acusado se haya quedado con la cámara y el teléfono de una de las víctimas y que habiendo recuperado el mismo, la justicia no haya realizado cruzamiento de llamadas para determinar con quien se comunicaron por última vez las francesas, si las llevó un remis o una 4x4 hasta la quebrada, con quien se vieron? Las empresas de telefonía guarda cada llamada y cada mensaje, porqué no se rastreó todavía o nos e publicó con quienes se comunicaron las chicas antes de que las maten?
Si ya confesó el detenido más comprometido, significa que darán por resuelto el caso nuevamente como cuando hicieron las 6 detenciones hace dos semanas antes de las elecciones?
Son demasiadas preguntas sin responder, ya los cuerpos no están, y hay estudios que no se pueden volver a realizar, como el de los fluidos de semen en el cuerpo de Cassandre, ya que las muestras son también confusas. Queda esperar el resultado de los estudios de ADN en los cabellos y los restos de piel encontrados en las manos de Bouvier, para saber si coinciden con alguno de los detenidos.
El resto es oscuridad, y da toda la sensación de que los asesinos todavía andan sueltos.
Alejandro Ahuerma (Desde Salta)
(II)
Arqueología de un crimen:
A pesar de los ingentes esfuerzos de la administración salteña por confundir los hechos y llenar de perejiles los pasillos de la justicia, se supo en ámbitos académicos que la cátedra y los institutos universitarios de la Facultad de sociología y antropología de la Sorbona II, a la que pertenecía la profesora Cassandra Bouvier, y que mantienen una relación de asesoramiento con organismos como la Unesco y la FAO, estaban investigando en particular la desviación y la malversación de fondos internacionales de ayuda para las poblaciones aborígenes del Norte argentino, por parte de la administración de la provincia de Salta.

Cabe mencionar que la estudiante de sociología Moumni, la otra de las chicas francesas asesinadas, está ligada a prominentes familias de Fez (Marruecos), varios de cuyos miembros más sobresalientes están ligados a la cúpula de organismos como la Unesco y la organización para la hambruna internacional de Naciones Unidas (la FAO).
En los ámbitos académicos y organizaciones de ayuda aborigenista a las que estaban ligadas las dos investigadoras francesas asesinadas en la localidad de San Lorenzo, se tiene la firme sospecha de que en la provincia de Salta se está llevando a cabo un proceso de exterminio en las poblaciones aborígenes del Chaco salteño, con el objeto de facilitar un amplio y rápido movimiento de apropiación de las tierras que ocupan para aplicarlas a la producción intensiva de la Soja.
Juan Ahuerma (Desde Salta)
(III)

“La agresión sexual es un arma como cualquier otra”

La antropóloga Rita Segato estudia los femicidios en América latina y desmenuza los “mensajes” ocultos en esos crímenes. En ese marco, introduce la perspectiva de género en el caso salteño. Y plantea dudas inquietantes, incluida la sospecha del móvil político
Por Mariana Carbajal
¿Hay un mensaje cifrado en los asesinatos de las dos turistas francesas en Salta? ¿Puede haber otra lectura de la violencia que sufrieron sus cuerpos en un paraje turístico poco habituado a tanta saña? La antropóloga, docente e investigadora Rita Laura Segato, reconocida por su conceptualización y análisis del fenómeno del femicidio en América latina, ofrece su mirada, inquietante. Para Segato, el doble homicidio tiene olor a crimen con móvil político. En una extensa entrevista con Página/12 fundamenta su punto de vista. “Es a través de la agresión a la mujer que se agrede a un antagonista”, dice la antropóloga. En su hipótesis, el doble crimen habría apuntado a perjudicar al gobierno de Salta, encargado de velar por la seguridad de las turistas.
Segato responde desde Foz de Iguazú, donde es investigadora visitante en la Universidad de la Integración Latinoamericana-Unila. Los asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres son uno de sus temas de estudio. Para comprender sus huellas hay que leer a Segato. Esta argentina que reside desde hace varios años en Brasil –y cada tanto viaja al país– es autora de Las Estructuras Elementales de la Violencia, La Nación y sus Otros (Prometeo, 2003 y 2007) y La Escritura en el Cuerpo de las Mujeres Asesinadas en Ciudad Juárez (Editora de la Universidad del Claustro de Sor Juana, México, 2006). También es profesora de la Cátedra Unesco de Bioética de la Universidad de Brasilia.
Estaba Segato camino al aeropuerto de Salta, cuando conoció la noticia de los asesinatos de las jóvenes Houria Moumni y Cassandre Bouvier. Desde entonces, el caso concentra sus pensamientos.
–¿Cree que son dos femicidios más o piensa que tienen características particulares?
–Tienen un carácter inusual por varios motivos: ante todo, la agresión concluida con ejecuciones perpetradas fríamente con un tiro en la cabeza y otro por la espalda con el arma apoyada en el cuerpo no me parecen formas de matar frecuentemente asociadas a la violencia sexual. En segundo lugar, la zona en que el crimen sucedió es habitada por gente simple, trabajadora, y ciertamente no un escenario habitual de actos de violencia. Este crimen impar y de localización impar fue perpetrado en medio del fragor de la contienda electoral, en una escena marcada por el odio y la de-sesperación de aquellos que se ven progresivamente desplazados del control de las posiciones de poder en el país. O, dicho de otra forma, en medio de una guerra sorda por el control de esas posiciones de autoridad y poder.
–¿Qué le hizo pensar en la hipótesis de un crimen con móvil político?
–Todos los entrevistados por la prensa, vecinos de las inmediaciones del crimen y de los detenidos, insisten en que hay que mirar hacia afuera del pueblo de San Lorenzo para encontrar a los responsables; reiteran la afirmación de que se trata de crímenes de “gente de poder”, que “tienen que ver con la política”, y sugieren que la policía puede estar “plantando pruebas”. A la gente hay que escucharla. Especialmente cuando lo que dice es recurrente y refleja un gran acuerdo de puntos de vista. Infelizmente, una vez más, la caricatura de la “civilización” contra la “barbarie” es revivida, la mirada inculpadora es eurocéntrica, y se busca imputar a la gente no blanca y pobre. Los medios revelan indicios de que el principal detenido, Gustavo Lasi, ha sido golpeado y apremiado ilegalmente, lo que ciertamente retira legitimidad y credibilidad a sus declaraciones ante el juez. Nuevas dudas surgen frente a la sorprendente presteza de los medios en divulgar lo que aparece como una confesión de mediana culpabilidad: habría cometido una sola de las violaciones, sin otras formas de violencia, y acusado a los otros dos sospechosos de las otras agresiones. Cabe siempre la duda: ¿habrá esto resultado de alguna negociación para acelerar la resolución del caso? Además de los golpes, ¿habrá sido ofrecido algún beneficio para obtener esta media confesión y el bien acogido testimonio que perjudica a los otros detenidos?
–¿Qué otros aspectos del caso le despiertan dudas?
–En los primeros días, se había revelado que en el libro de entrada a la visita del paseo donde ocurrió el crimen se consignaba, para esa misma tarde, el ingreso de cuatro hombres. Los datos de las víctimas son más precisos, como, por ejemplo, su hotel, pero del grupo de hombres sólo se dice apenas “de Córdoba”, “por la tonada”, pero no figuran sus nombres ni lugar de hospedaje. Y no hay trazo en el libro ni de la salida de las jóvenes ni del grupo de hombres. Muchos de los crímenes de género de la actualidad ocurren en situaciones de contienda entre facciones. Esta es una estructura recurrente que creo reconocer aquí, como variante de otras situaciones que he analizado. Esto a mí se me ocurre por lo menos extraño en la apacible y turística localidad de San Lorenzo, a manos de personas que conviven habitualmente con el turismo y, especialmente, como en el caso del principal sospechoso, que trabajan en el ramo y tratan profesionalmente con legiones de mujeres jóvenes europeas que viajan no siempre acompañadas por hombres. Entonces, la pregunta que no quiere callar es: ¿por qué ocurrió precisamente en vísperas de una elección?
–Además de la confesión del propio Lasi, estudios de ADN confirman que violó a una de las chicas.
–Los resultados hasta el momento no me parecen convincentes, incluyendo la propia prueba del ADN. Es importantísimo y obligatorio mantener una rígida vigilancia y verificación no solamente de los procesos de análisis de las evidencias, sino sobre todo, y más todavía, de los procedimientos de hallazgo y colecta de las supuestas pruebas, incluyendo aquí la muestra de material genético. Me preocupa el hecho de que la policía necesite “resolver el caso” por cualquier medio y rápidamente porque hay presiones de todo tipo para que eso suceda. Una investigación así nunca será confiable.
–¿Cree que pudo haber instigadores?
–Sí, creo que hubo instigadores. Creo que hay responsables que han salido de escena y que no están ni siquiera siendo buscados.
–¿Cómo asocia estos crímenes a su modelo de entender la violencia de género?
–Este caso evoca otros asesinatos de mujeres que son percibidos como raros, excesivos en el uso de la violencia letal, planeados para matar desde el comienzo, y en los que la agresión sexual es solamente un medio y una de las formas de la acción dañina. Este crimen con características raras cierra con mi hipótesis teórico-policial de siempre, que se puede resumir así: es a través de la agresión a la mujer que se agrede a un antagonista. Es en el cuerpo femenino violado y ejecutado que en las guerras contemporáneas se reduce al enemigo, se lo desprestigia y desmoraliza. Ese antagonista es quien tiene a su cargo, o debería tener, el papel de tutor, protector o responsable por la víctima, papel que, como la agresión prueba, no consigue cumplir, quedando por lo tanto deshonrado en su papel de autoridad viril. En este caso, es evidente que el responsable por la custodia y seguridad del turismo es el gobierno de Salta.
–Suponiendo que pudo ser un doble crimen de móvil político, ¿por qué estima que se eligieron mujeres? ¿Hubiera sido igual que fueran turistas varones?
–El abuso y la agresión sexual y física a las mujeres es más eficiente como forma de operar el desprestigio moral de quien se encuentra en la posición de garante por la custodia de sus cuerpos. Es un lenguaje. Un lenguaje que emana de una estructura como es la de género, una relación entre posiciones que origina una lengua bastante estructurada y, en verdad, previsible.
–¿Encuentra similitud con otros casos de Argentina?
–Una de las razones por las que es tan difícil disminuir la impunidad cuando se trata de crímenes con móvil de género es que su unidad de fondo, proveniente del carácter violentogénico general del patriarcado como primera y última pedagogía de poder, nos ciega para entender las variedades de los mismos. En la torpeza de la razón no percibimos la cantidad de diferencias en que la virulencia del género se manifiesta. Tendemos, entonces, a privatizar todos los crímenes de género, es decir, verlos como si emanasen siempre de la esfera de la intimidad, de los deseos íntimos y perversos de los sujetos, y eso nos impide ver algo muy importante: que la agresión sexual es un arma como cualquier otra, que irrumpe hoy en la esfera pública para hacer sus víctimas como nunca antes, llevando un mensaje que nada tiene a ver con lo privado ni con el reino de la intimidad.
–¿Hay puntos de encuentro con los crímenes de mujeres en Ciudad Juárez, en México?
–Lo que me instigó a responder esta entrevista y detonó mi malestar con relación al enfoque del caso por parte de las autoridades y los medios fue, en primer lugar, la impresionante semejanza entre la reacción de la gente en San Lorenzo y la reacción de la gente común en Ciudad Juárez. Hablan de lo mismo, dicen lo mismo: “Miren al poder y encontrarán a los responsables”. El discurso es idéntico. Y al discurso del pueblo hay que darle oídos y hay que respetarlo.
Diario Página 12, del 23 de agosto de 2011.