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Desde este espacio los invitamos a pensar, tanto los acontecimientos políticos como las producciones filosóficas y espirituales de nuestro continente y del Mundo Islámico, más allá de los presupuestos ideológicos a partir de los cuales se construye "la realidad" desde los medios masivos de comunicación y de los que se nutren, también, las categorías de análisis de buena parte de la producción académica.

Esperamos sus aportes.


viernes, septiembre 09, 2011

La satanización de Ahmadineyad


LA SATANIZACIÓN DEL PRESIDENTE AHMADINEYAD
Monstruos de diseño
por William Blum

Mahmud Ahmadineyad es un hombre que parece hecho a medida para la Casa Blanca en su interminable búsqueda de enemigos para asustar al Congreso, al pueblo norteamericano, y al mundo, a fin de justificar la conducta indecorosa del imperio. Dicen que el presidente iraní ha declarado que quiere “borrar a Israel del mapa.” Que ha dicho que “el Holocausto es un mito.” Que hace poco realizó una conferencia en Irán para “negacionistas del Holocausto.” Y que su gobierno aprobó una nueva ley que exige que los judíos lleven una insignia amarilla, a la nazi. Y que, para colmo, quiere construir bombas nucleares, una de las cuales seguramente apuntaría a Israel. ¿Qué persona en sus cabales no tendría miedo de un tal hombre?
Sin embargo, como todos esos monstruos de diseño, agigantados durante y después de la Guerra Fría por Washington, la verdad sobre Ahmadineyad es algo más complicada. Según personas que saben farsi, el líder iraní nunca ha dicho nada como “borrar a Israel del mapa.” En su discurso del 29 de octubre de 2005, cuando dicen que hizo la observación, la palabra “mapa” ni siquiera aparece. Según la traducción de J. Cole, profesor USamericano de Historia moderna del Oriente Próximo y del sur de Asia, Ahmadineyad dijo que “el régimen que ocupa Jerusalén debe desaparecer de la página del tiempo.” Su observación, dijo Cole, “no implica una acción militar ni matar a persona alguna,” lo que presumiblemente sería lo que haría que la observación fuera amenazante. Se recomienda a los lectores que la próxima vez que vean una cita semejante de Ahmadineyad se fijen si están citando una frase completa, y no sólo “borrar a Israel del mapa.”
En la conferencia en Teherán (“Reseña del Holocausto: visión global”), el presidente iraní dijo: “El régimen sionista será pronto borrado, del mismo modo como lo fue la Unión Soviética, y la humanidad logrará la libertad.” Obviamente, el hombre no llama a ningún tipo de ataque violento contra Israel, porque la disolución de la Unión Soviética no ocurrió mediante la fuerza o la violencia.
En cuanto al mito del Holocausto, aún no he leído ni escuchado palabras de la boca de Ahmadineyad que digan simple, clara e inequívocamente que piensa que el Holocausto nunca ocurrió. Ha comentado sobre la peculiaridad de un Holocausto que tuvo lugar en Europa y resultó en un Estado para los judíos en Oriente Próximo en lugar de en Europa. Y argumenta que Israel y USA han explotado la memoria del Holocausto para sus propios propósitos imperialistas. También se hace preguntas sobre la exactitud de la cantidad de judíos – seis millones – asesinados en el Holocausto, como lo han hecho muchas otras personas de todos los colores políticos, incluyendo a supervivientes del Holocausto como el autor Primo Levi. (Las muy publicitadas atrocidades de la Primera Guerra Mundial que resultaron ser falsas hicieron que el público se mostrara muy escéptico durante mucho tiempo sobre las afirmaciones respecto al Holocausto.)
La conferencia suministró una plataforma a diversos puntos de vista, incluyendo a seis miembros de Judíos Unidos contra el Sionismo, de los cuales por lo menos dos eran rabinos. Uno era Ahron Cohen, de Londres, que declaró: “No cabe duda alguna de que durante la Segunda Guerra Mundial se desarrolló una terrible y catastrófica política y acción de genocidio perpetrada por Alemania nazi contra el pueblo judío.” También dijo que “los sionistas convirtieron en un gran tema el Holocausto a fin de favorecer su filosofía y sus objetivos ilegítimos,” indicando asimismo que la cifra de seis millones de víctimas judías es discutible. El otro rabino era Moshe David Weiss, quien dijo a los delegados: “No queremos negar el asesinato de judíos en la Segunda Guerra Mundial, pero los sionistas han dado cifras mucho más elevadas sobre cuánta gente fue asesinada. Han utilizado el Holocausto como un instrumento para justificar su opresión.” Su grupo rechaza la creación de Israel sobre la base de que viola la ley religiosa judía porque un Estado judío no puede existir hasta el retorno del Mesías.
Otro orador fue Shiraz Dossa, profesor de ciencias políticas en la Universidad St. Francis Xavier University en Canadá. En una entrevista después de la conferencia, se describió como antiimperialista y admirador de Noam Chomsky, y dijo que “había sido invitado por su pericia como erudito en el área alemana-judía, así como por mis estudios sobre el Holocausto... No tengo nada que ver con la denegación del Holocausto, nada.” Su conferencia fue “sobre la guerra contra el terrorismo, y cómo el Holocausto encaja en ella. Otras personas [en la conferencia] tienen sus propios puntos de vista, pero eso [la negación del Holocausto] no es mi punto de vista... No hubo presión alguna para decir algo, y la gente allí tenía puntos de vista diferentes.”
Evidentemente, la conferencia – que la Casa Blanca calificó de “afrenta a todo el mundo civilizado"– no fue organizada para que fuera simplemente un foro para que la gente afirmara que el Holocausto, en algún grado significativo, literalmente nunca haya tenido lugar.
En cuanto a la historia de la estrella amarilla de mayo pasado – fue una invención total por un destacado neoconservador iraní-USamericano, Amir Taheri.
También existen otros ilustres ejemplos de cómo las políticas y las palabras de Ahmadineyad son deformadas totalmente por los medios occidentales, haciendo que aparezca como un peligro para todo lo que es sagrado y decente. La profesora de ciencias políticas Virginia Tilley escribió una buena descripción del tema: “¿Por qué citan de forma incorrecta y satanizan de manera tan sistemática al señor Ahmadineyad?” pregunta Tilley. “¿Hay que preguntarlo? Si el mundo cree que Irán se prepara para atacar Israel, USA o Israel pueden pretender que se justifica atacar a Irán primero. Con ese orden del día, la campaña de desinformación sobre las declaraciones del señor Ahmadineyad ha estado atada a una segunda ristra de mentiras: la promoción del (inexistente) programa iraní de armas atómicas.”
Puede que sea demasiado tarde. La sabiduría convencional sobre lo que Ahmadineyad ha dicho y querido decir puede estar ya grabada en mármol. El 14 de diciembre, un periodista israelí preguntó a Ban I Moon, en una conferencia de prensa del 14 de diciembre, después de jurar como nuevo secretario general de Naciones Unidas, si Naciones Unidas iba a encarar el tema de los negacionistas del Holocausto. Ban replicó: “La negación de hechos históricos, especialmente sobre un tema tan importante como el Holocausto no es aceptable. Tampoco es aceptable que se llame a la eliminación de cualquier Estado o pueblo.” Esperemos que esto no sea típico de la independencia mental que podemos esperar del nuevo secretario general. Los mitos son tan duros de matar.
La revista Time acaba de pasar por su selección usual de la “Persona del año” y ha preferido elegir a “Usted”, el usuario de Internet. El editor jefe Richard Stengel dijo que si hubiera sido un individuo probablemente habría sido Mahmud Ahmadineyad, pero que “Simplemente me sentí un poco raro si lo seleccionábamos.” En años anteriores la “Persona del año” de Time ha incluido a José Stalin y a Adolf Hitler.

Del ensayo "El informe anti-imperio”
Fuente: Rebelión.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=43605
Traducción: Germán Layens
Para el diario «The New Republic»: Mahmud Ahmadineyad es el Diablo en persona

La satanización del adversario es un elemento básico en la preparación de la opinión pública con vistas a un conflicto. Presentar al adversario como intrínsecamente malo constituye en sí una legitimación de la guerra que excluye (de hecho) toda posibilidad de coexistencia con el futuro enemigo. Antes de las agresiones contra Irak o Yugoslavia, la prensa belicista presentó a Sadam Husein y Slobodan Milosevic como los nuevos Adolfo Hitler o José Stalin. Al estar Irán en la mirilla, ahora es el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad el que sirve de blanco a una intensa campaña de estigmatización.
El diario sionista de izquierda estadounidense The New Republic participa en esa campaña satanizando a Mahmud Ahmadineyad, en el sentido más literal de la palabra, en la primera plana de su edición del 24 de abril. En ella se ve al presidente iraní con colmillos, una mirada viciosa y orejas puntiagudas bajo el titular «Los demonios de Ahmadineyad» («Ahmadinejad’s Demons»). Esta primera plana ilustra un artículo del periodista Matthias Kuntzel que describe a los Basiji, movimiento nacionalista y religioso iraní surgido durante la guerra Irak-Irán, como partidarios del nuevo presidente. Aunque el artículo de Kuntzel presenta a Mahmud Ahmadineyad desde un punto de vista muy negativo, no hay en él nada que justifique la iconografía que lo ilustra ni su título provocador, que parece más bien el resultado de una decisión editorial de la redacción que el reflejo evidente del contenido del trabajo del periodista.
Es necesario precisar que esta primera plana no es un fenómeno aislado. El 8 de abril, el ex primer ministro israelí declaró en entrevista a Radio Israel que Ahmadineyad «representaba al Diablo, no a Dios». Además, gracias a la falsificación de las palabras del presidente iraní, los fundamentalistas cristianos sionistas, quienes veían en la constitución de Israel una señal del próximo regreso de Cristo, afirman que Mahmud Ahmadineyad quiere destruir Jerusalén para impedir ese regreso y presentan la guerra contra Irán como un deber de todos los cristianos.
Fuente: Red Voltaire.